g³: Bailar hasta que la música cese (largo)

Esta entrada va como conclusión de la primera parte de G³, la referida a gigerenzer en la que también, como complemento, hemos tenido en cuenta a Vernon Smith. Estas conclusiones tienen en cuenta la confrontación de la visión de esta gente con una interpretación propia (asimilada) del papel de la creencia en Žižek. En una conferencia (que está en youtube y de la que ahora no dispongo referencia) camarada Žižek nos da un curso acelerado de lógica. Para ello recurre a la teoría de lo cognoscible según Rumsfled(si, el ex-secretario de defensa) en la que éste indica las razones para una intervención militar de Irak. 

Nos dice Rumsfeld que existen razones basadas en cosas que sabemos (Sadam tiene armas de destrucción masiva), cosas que sabemos que no sabemos (la cantidad de esas armas que posee) y cosas que no sabemos que no sabemos (esto es, lo completamente incognoscible, aquello que más nos atemoriza: podría tener armas nucleares). Ante la teoría del conocimiento Rumsfeldiana responde Žižek que en esa combinación lógica [en inglés {know knows; know unknows; unknows unknows}] falta un elemento {unknows knows}, esto es, aquello que no sabemos que sabemos, o, dicho de otra forma, el saber no consciente en nostros, detro del cual está el inconsciente. El esquema de las posibilidades de conocimiento y conciencia del mismo sería así: 
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| LO Q SABEMOS              | LO Q SABEMOS                        |
| Q SABEMOS (Q_I)           | Q NO SABEMOS (Q_II)             |
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| LO Q NO SABEMOS        |   LO Q NO SABEMOS              |
| Q SABEMOS(Q_III)          |  Q NO SABEMOS (Q_IV)          |
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En la wikinos lo explican asi. Este esquema nos puede ser muy útil a los economistas para localizar nuestras principales dificultades a la hora de integrar en nuestros esquemas teóricos la relación entre el conocimiento, entorno, instituciones, racionalidad y creencia. (Precisamente los temas que me interesan so much). Primero repasaremos cada uno de los cuadrantes indicando su relación con los esquemas en los que se basa la economía neoclásica versión Arrow (al que dedicamos el primer post de esta serie), para después introducir la interpretación que se haría de los mismos si nos ponemos las lentes teóricas de V. Smith y en cierta medida de Gigerenzer.
  • PARA LA ECONOMÍA NEOCLÁSICA Y ALEDAÑOS.
Q_I: En la economía neoclásica de equilibrio general nos encontramos aquí y en ninguna otra parte. Lo decisivo para las decisiones tomadas por los agentes económicos (individuos y empresas) sería el conocimiento consciente que poseen; la racionalidad cumple un papel garantista en el sentido de que la coherencia que implica sirve de correa de transmisión entre preferencias, conocimiento y maximización. Las desviaciones respecto de este modelo serían consecuencia de fallos de mercado (concentración de poder, mercados incompletos, principalmente: Sería Arrow 86, con el que comenzamos esta serie G³). Las instituciones óptimas serían aquellas que permiten que este tipo de racionalidad, asociada al conocimiento consciente, fuese lo más amplia posible: el propósito de las políticas económicas y los marcos institucionales sería maximizar Q_I a costa de los otros cuadrantes.
Q_II: Me resulta más difícil interpretar este cuadrante pero quizás sea el más importante desde un punto de vista epistemológico para la teoría económica de las últimas décadas –no lo sé-. Lo identifico con todo aquello que tiene que ver con el cálculo de probabilidades y el bayesianismo. Existe una teoría del conocimiento en economía que construye en base a Teoría Bayesiana, algunos de los cuales defienden incluso que positivamente el sujeto económico construye efectivamente así sus expectativas. Consistiría en la recolección de datos pasados para la inferencia futura. en ese sentido sería posible la construcción de un mapa de lo desconocido: sería una especie de dominación de los eventos por venir. Es una ampliación del marco anterior introduciendo el riesgo como algo que puede ser dominado.
Q_III: no tendría espacio en este tipo de concepciones.
Q_IV: Lo completamente desconocido, que se suele denominar “incertidumbre en el sentido de Knight” ha sido largamente olvidado pese a que fue tratado por Hayek y por Keynes. Hay quien culpa a Samuelson y a Arrow de ese dejar de lado. Recientemente se ha puesto de moda siendo importante señalar que existen teóricos que defienden la posibilidad de dominar, o domesticar ciertos aspectos de la incertidumbre, de reducirla o minorar sus potenciales efectos negativos mediante regulación. 
  • PARA HAYEKIANOS Y ALEDAÑOS (en nuestro caso hablamos ahora de Gigerenzer y Smith).
Q_I: No cumple un papel fundamental en la emergencia de un orden racional. Tiene su lugar positivo en la dinámica económica cuando ocupa su sitio; no se debe intentar que sea protagonista. Todo intento de decisión económica basada en este tipo de racionalidad consciente que sobrepase el marco local resulta en catástrofe. Las instituciones adecuadas son aquellas que permiten la coordinación social sin el recurso excesivo a Q_I.
Para esta clase de concepciones no es preciso que coincidan creencia y realidad. Puede ser que los agenes piensen que están haciendo una cosa cuando en realidad están haciendo otra y resultar todo ello en resultados óptimos.
Q_II: en este caso es donde nos es más útil Gigerenzer: su énfasis en el frecuentismo y su rechazo del bayesianismo son coherentes con este tipo de visiones en las que el conocimiento local se basta, e incluso existen situaciones en las que “menos es más” desde el punto de vista de la información relevante para la toma de decisiones. Se plantea la posible gestión del conocimiento tanto consciente como inconsciente. En el caso del conocimiento consciente lo importante seria la identificación de pocas variables altamente relevantes para la toma de decisiones en contexto de racionalidad ecológica limitada, en el sentido de escasez de tiempo y capacidades. Con respecto al enfoque anterior en este caso cobra especial importancia el entorno en el que se toma la decisión existiendo la posibilidad de “cultivar” ese entorno para la toma de decisiones. En el enfoque bayesiano toda la información es relevante y cuanto más mejor; evidentemente es importante el entorno pero no en el mismo sentido que en el de Gigerenzer, para el que lo relevante es la estructura informativa de ese entorno. Supongo que todo es más complejo de lo que yo lo estoy exponiendo aquí pero estas son, de momento, las conclusiones que puedo sacar.
Q_III: En este caso sí es significativo el papel de lo no-consciente. Lo racional del sistema económico estaría en el orden emergente derivado de las instituciones en funcionamiento por lo que existe, si, un saber que no se sabe, una generación de información que determina resultados ordenados y que poseen una racionalidad económica que puede ser descubierta mediante la ciencia económica, pero que no precisa de conciencia. Los ejemplos serían las fuerzas presentes en la oferta y la demanda que tienden hacia un equilibrio o la igualación de las productividades marginales sin el concurso consciente de los agentes en esos procesos. Además están los mecanismos de toma de decisiones óptimas y que poseen un tipo de racionalidad ecológica en el sentido de Gigerenzer. Muchos agentes toman decisiones óptimas mediante reglas estilo «fast and frugal» sin ser conscientes de que las están utilizando: sería el ejemplo del jugador de rugby que intercepta la pelota ovalada mientras corre. Además se defiende la posibilidad del diseño consciente de mecanismos no conscientes para la toma de decisiones: es una de las cosas en las que trabaja Gigerenzer: muchos de esos mecanismos óptimos son no conscientes debido a que nuestro sistema cognitivo los ha integrado como automatismos (sobre esto veremos más cosas cuando entremos al trapo con Glimcher)
Q_IV: Lo totalmente desconocido. Aquí, hasta donde yo sé, los hayekianos respetan totalmente el sentido dado por Knight a lo incierto: aquello que es totalmente inesperado y por lo tanto inmanejable: no es posible hacer nada al respecto, sólo ser conscientes de ello. Existe un libro de Taleb “The black swan” que trata este tema y que me resulta completamente ignoto. Pero me interesa porque no sólo trata de la incertidumbre sino también del conocimiento como ilusión: muchas veces pesamos que sabemos cosas cuando realmente no es así, sino que se trata de ilusiones. 
  • ESE MARXISMO QUE TANTO ME GUSTA. (Žižek)
El gran problema para la optimización en las dos versiones anteriores la conducta racional reside en los cuadrantes Q_II y Q_IV, en nuestra falta de conocimiento, y se diferencian en las formas de abordar ese problema debido a que poseen diferentes concepciones de la racionalidad y la forma en que está se manifiesta: decisiones conscientes con toda la información posible o a través de mecanismos institucionales que generan un orden emergente ante las limitaciones de la cognición individual. Para Žižek, y para el marxismo también, el problema no es la falta de conocimiento, o no tiene por qué serlo, sino la ideología derivada de las instituciones que dominan la sociedad. Nos centraremos en Žižek, su forma de entender lo que es la creencia, las instituciones, el conocimiento, etc. Veremos también cómo y por qué el esquema anterior no nos sirve.
Q_I: Sí que existiría la posibilidad de un conocimiento de la representación que nos hacemos de la realidad, pero estaríamos limitados por esa capacidad representativa. En cierto modo esto estaría en consonancia con algunos de los argumentos de Taleb en “The Black Swan”. Esta representación de lo real no tendría una correspondencia con «lo real», en el sentido lacaniano, tan importante para Žižek, y en el que no entraremos para no enredarnos. El posicionamiento ontológico de Žižek no es sin embargo el de un relativismo culturalista en el sentido posmoderno sino es materialista en el sentido de que lo único que existe es materia, las ciencias naturales nos proporcionan explicaciones sobre los fenómenos que estudian y nos dan información valiosa sobre el entorno: la posibilidad de realizar una contabilidad del agua, estimaciones sobre el calentamiento atmosférico y su causalidad etc. Pero es subjetivista en lo que se refiere a la construcción inevitable que hacemos de esa realidad, que debemos interpretar mediante metáforas e incorporar simbólicamente; también es así en cuanto al valor en el sentido económico; en esto no es como el marxismo ortodoxo que defiende una teoría del valor en la que la variable relevante depende del nº de horas incorporadas en el proceso productivo, siendo una teoría objetivizadora.
Otra característica importante del sistema Žižek y que entronca directamente con Q_II y Q_III es que no asigna el mismo lugar al conocimiento que a la creencia, y aquí sí es marxista en un sentido más ortodoxo. Esta disociación entre conocimiento y creencia más el lugar que ocupa lo inconsciente en la manifestación de la creencia hacen que el esquema anterior no sirva. Pasamos a (intentar) explicar por qué. En términos marxistas estaríamos hablando de la teoría del fetichismo de la mercancía complementado con ciertas lecturas hegelianas. Que el lugar de la creencia no coincida con aquello que conocemos es importante porque las decisiones que tomamos y las creencias inconscientes sobre lo que debemos hacer estarían fuertemente correlacionadas. La disociación o no entre lo que conocemos como realidad objetiva mediada simbólicamente (conocimiento científico y técnico) y lo que creemos conscientemente que se corresponde con esa realidad mediada, (i.e. la explicación que creemos como apropiada a ese conocimiento) se plasmaría a través de nuestros actos; éstos a su vez son portadores de creencias inconscientes (tanto en el sentido de no-conscientes como de inconscientes). Estos actos son los que nos hablan de las creencias que practicamos y que están fuertemente afectadas por las instituciones y los hábitos sociales. Pueden ser sintomáticas de creencias de las que no somos conscientes, a veces para justificar la coherencia de nuestra lectura del mundo pero que no redundan en modificaciones conductuales tendentes a modificar nuestra conducta para hacerla acorde con nuestro conocimiento consciente.
Un buen ejemplo sería el de la obesidad: estando obeso es posible que sepas que estás obeso (báscula, espejos), que no te guste estar obeso (sabes de los problemas de salud que acarrea, visión social negativa, dificultades de movimiento), que desees no estarlo y que sin embargo sigas comiendo mal. ¿Por qué no modifican su conducta si saben que están actuando en contra de si mismas? De hecho si analizamos el problema no es sólo una cuestión de hábitos personales sino que entran en juego factores de poder, sociales y económicos (la obesidad en EEUU afecta primeramente a mujeres hispanas, después a mujeres negras, hombres hispanos, hombres negros, etc). Sabemos una cosa y hacemos otra, la creencia (sobre lo que toca hacer) está en lo que hacemos, no en lo que sabemos. Aveces generamos síntomas que intentan enfrentarse a esa disonancia: hacemos dieta, compramos productos light, pero son intentos que no logran modificar nuestra creencia a nivel de hábitos básicos. Los conflictos que generan este tipo de conductas son sintomáticos de las contradicciones que vivimos. Puede parecer un ejemplo tonto desde el punto de vista económico pero es ampliamente extensible: problema ecológico (es exactamente lo mismo, sabemos, queremos, deseamos pero…). la mayor parte del consumismo moderno se basa en la misma lógica (fetichismo de la mercancía a la Žižek). El lugar de la creencia en Žižek estaría en determinada clase de actos que tienen un significado social y son las instituciones las que determinan nuestras creencias en el sentido de lo que toca hacer, muchas veces inconscientemente, en contra de lo que conscientemente sabemos bueno o malo. Así sería posible pensar una cosa y actuar en desacuerdo. Esa dimensión social de la creencia tendría su lectura hegeliana: en la creencia social se incorpora la autoconciencia institucional, sería una forma de manifestarse la lógica de las instituciones en las que estamos inmersos. Un último ejemplo -no de menor importancia- sería el de la explotación de las trabajadoras: los empresarios saben que todas las personas son iguales, desean tratar a todas por igual, pero, a la hora de ser empresarios no sólo tratan a las trabajadoras como cosas, sino que a las de género femenino les pagan menos. No es necesario suponer que los empresarios son gente en si misma malvada, pueden ser generosos filántropos que se compadecen de la miseria humana por una parte y explotadores y discriminadores por otra.
Resumiendo: cuando nos situamos en Q_I la lectura que podríamos hacer ‘a la Žižek’ es que el conocimiento consciente es importante socialmente siempre que a su vez seamos conscientes del desacoplamiento entre aquello que sabemos y aquello que hacemos (debido a lo inconsciente de las creencias sociales incorporadas en las instituciones). En esta lectura la división entre cuadrantes Q_II y Q_III no tendrían mucho sentido y cobrarían un papel completamente distinto que en los dos casos anteriores. Aquí no se trata de gestionar creencias para aproximarlas a la realidad, de generar racionalidad a base de más información sobre el mundo o a base de instituciones que faciliten un orden optimizador para que así podamos tomar decisiones más eficientes sino de la relación que se establece entre conocimiento consciente y creencias conscientes por una parte, y creencias inconscientes manifestadas a través de conductas sociales. Hay tres niveles según Žižek: la posible representación objetiva de lo que son las cosas que coincide con lo que creemos conscientemente que son; nuestra conducta en respuesta a como pensamos que las cosas son; por último la creencia que incorporan esas conductas. En caso de incoherencia es posible sentirse culpable o no dependiendo de si existe una legitimación social en lo que hacemos. Es posible negar Q_I transformando la lectura simbólica de forma que lo que se convierte en una realidad es la creencia, se toma como un dato, como lo hace Gary Becker al buscar una causalidad a cualquier comportamiento ideológico; otro ejemplo todavía mejor sería las distintas actitudes ante el cambio climático: es posible negarlo como hace José María Aznar y proponer que tal cosa no existe, es una forma de acomodar la realidad a las creencias que se tienen. Otra forma más sutil sería la reafirmación de las creencias pese a que los datos sean tozudos: sabemos que existe el cambio climático, es negativo y somos los responsables, pero es posible que, manteniendo nuestras actitudes e instituciones presentes podamos modificar los resultados a nivel global: impuestos, mercados de contaminación y todo lo que se ha dado en llamar crecimiento sostenible. Aquí existe una negación pero opera a otro nivel: no se niega la representación de la realidad que nos ofrece la ciencia sino que ocultamos una parte de los mecanismos causales (a la Taleb) en esa representación y generamos actitudes compensatorias para mitigar esa negación: reciclaje, comer productos ecológicos, vestir ropa de comercio justo… no cambiamos lo fundamental, pero hacemos algo para no sentirnos mal. Es una especie de filatropía ambiental. Primero nos cargamos el planeta y después hacemos algo para no sentirnos culpables. Esto es posible, esta actitud, debido a esa disociación entre lo que creemos por causa de la representación simbólica que hacemos de la realidad y las creencias incorporadas en nuestro actos. En todo esto hay algo de Sistema Cognitivo I y II, de los que hablé en el ANEXO II.
Existe, cuando hablamos del problema ambiental una cuestión a mayores: la imposibilidad de vernos realmente con las consecuencias de nuestros actos dado que esas consecuencias se difieren en el tiempo. Cuando realmente pase lo que ha de pasar (cuyas consecuencias desconocemos por completo) será tarde. Así, sabemos que nos estamos cargando el planeta y nos preocupa realmente el estarnos cargando el planeta; además debido a esa preocupación generamos una serie de conductas tendentes a dar respuesta a esos problemas de los que somos conscientes: Kyoto, reciclaje, promoción de las renovables; pero esos actos nos sirven inconscientemente como excusa, sabemos que no son suficientes; es en nuestros actos donde se incorpora la creencia decisiva, aquella que se deriva de nuestra conducta: “no nos importa lo que le pase al planeta”. Esta última sentencia ha de ser explicada: no es que no nos importe sino que no somos capaces de integrar simbólicamente las consecuencias de nuestros actos. Debido a que funcionamos de una forma determinada nuestras creencias subjetivas están dominadas por nuestros actos cotidianos que son los que nos dicen qué debemos hacer (más allá de adicciones y malas representaciones o atracción por el riesgo). Pese a que sabemos una cosa en el sentido de que conocemos unos datos que se nos dan creemos otra corporalmente en el sentido de aquello que toca hacer: seguir consumiendo, actuando en base a las señales simplificadas que nos envían los precios; competir por los nichos de mercado; crear necesidades y “fidelizar a los consumidores”;… Sabemos que todo esto conduce al desastre pero no somos capaces de actuar de otra forma. Es lo mismo que pasó con la crisis financiera en los últimos años y que también se explica en “The inside job”: “Hay que bailar hasta que la música se detenga”. A lo que Žižek respondería “es imposible dejar de bailar mientras ese ritmo no cese.”
Aquí la crítica Žižekiana consistiría en la necesidad de transformar el marco institucional (democratizar la empresa, por ejemplo) para modificar las creencias sociales (i.e. aquello que sabemos que no sabemos estaría en ese desacoplamiento conocimiento – creencia). Muchas veces habría que tener en cuenta Q_I (i.e. dado que las reservas de agua en España se están agotando hemos de modificar el marco de toma de decisiones para la gestión de recursos hídricos, pero teniendo en cuenta nuestra estructura conocimiento — creencia — conducta no vale sólo una política de incentivos, o una privatización de los recursos…)
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G^(3) Gigerenzer, Hayek y Vernon Smith

(1) Filias.
Para los hijos de Hayek (+ Simon) una de las tareas presentes debería ser la de pensar la relación de los agentes con respecto a esa estructura informativa que para el agente representa el mundo. Desde ese punto de vista el constituirse agente económico tiene que ver con una forma de explotación; la relación que se establece con el intermedio de la estructura informativa antecede e informa el trabajo que puede ser realizado sobre el mundo. 

Al pensar en la forma de entender Gigerenzer la racionalidad y en el tipo de soluciones que propone hemos de considerar la suya como una aportación valiosa. Partiendo de la concepción de Simon de racionalidad limitada reclama que prestemos mayor atención a la estructura informativa presente en el entorno en el que se toma la decisión.
Gigerenzer por una parte nos muestra cómo las asimetrías de ese mundo con nosotros posibilitan una cierta explotación del mismo, por otra analiza las limitaciones del sistema cognitivo que son al mismo tiempo las que, debido a su relación con aquella estructura, le permiten inferir una serie de pautas generales para la solución de problemas. Es la estructura del entorno la que hace que en muchas ocasiones una regla simple pero que se concentre en un punto determinado optimice los resultados de la toma de decisiones. Hay que tener presente que esta optimización se establece en términos de satisfacción de unas reglas, no en términos de maximización, aunque podrían ser traducidas también en esos términos., cosa que de hecho hace Gigerenzer.
Quizás sea hora de meditar un poco sobre las estructuras. Tomemos la siguiente cita de Hayek:
I’ve come to believe that both the aim of the market order, and therefore the object of explanation of the theory of it, is to cope with the inevitable ignorance of everybody of most of the particular facts which determine this order. By a process which men did not understand, their activities have produced an order much more extensive and comprehensive than anything they could have comprehended, but on the functioning of which we have become utterly dependent.

 Hayek, F.A.: Knowledge, Evolution and Society. p.19.
La bondad del orden generado por el mercado residiría en que se relaciona de una forma apropiada con las capacidades humanas, movilizándolas de acuerdo con sus limitaciones. Al establecer una relación de comunidad que no podemos entender, dado que es vivida a través del interés propio, respeta los límites cognitivos del ser humano y le aporta algo más; posibilita procesos de especialización que llegan hasta donde les es permitido por la capacidad organizativa de aquellas relaciones. Gigerenzer estaría analizando las reglas mediante las que los seres humanos se conducen en determinados entornos, muchas veces sin ser conscientes del proceso en términos de reglas de resolución. Este tipo de lectura se ver reforzada por la presencia de una posibilidad, la de su extensión al terreno de la selección natural. Es este un terreno muy complejo que no estoy en disposición de abordar y que tiene que ver con quién es propiamente el agente en este tipo de análisis.
Los paralelos entre Hayek y Gigerenzer no tienen que ver únicamente con la ignorancia satisfactoria (y optimizadora) de cada uno de los individuos considerados por separado sino con las características de la propia heurística: cada uno de los participantes en ese proceso sólo ha concentrarse en unas pocas variables, señales generadas por el mercado; de forma fundamental los precios. Además ha de intentar sacar partido con respecto a otros competidores en ese mismo mercado, posicionarse de una forma ventajosa.
Por otra parte tenemos a Vernon Smith, que es un destacado economista experimental muy influido por la concepción hayekiana de racionalidad. Aquí también la racionalidad es algo que se construye pese a las limitaciones de la cognición individual, a nuestra falta de conciencia de aquello que estamos haciendo; esa racionalidad estaría representada por el orden emergente derivado a consecuencia del funcionamiento de los procesos de mercado. Su lectura es más completa que la de Gigerenzer desde un punto de vista económica: serían las complejas e interconectadas fuerzas de tendencia conciliadora de la oferta y la demanda, el mecanismo de los precios como igualador de las productividades marginales (al relacionar escasez, intensidades y productividades), los que conducirían hacia ese orden. Ese orden, esa estructura racional, resultaría en optimalidad en determinadas condiciones ideales como la ausencia de poder de mercado. Ese orden, ante el que se maravillan los economistas, es de tal complejidad que la mejor forma de participar en su emergencia es respondiendo a las razones que las contingencias de la vida (con sus potencialidades, incertidumbres y sorpresas) nos presenta mediante la humildad de unas simples reglas de lectura de la estructura del mundo a nivel local. Todo intento de sobrepasar esos límites resultaría en desastre, su síntoma sería la arrogancia fatal del que quiere más de lo que puede. 
(2) Vernon.
Vernon Smith, al igual que Gigerenzer, es crítico con los postulados de los economistas de la conducta; como él critica el tipo de experimentos que llevan a cabo y resalta el hecho de que pese a la ignorancia de aquello que están haciendo los agentes de mercado, bajo las normas apropiadas, obtienen resultados que convergen a la optimalidad. También, al igual que Gigerenzer, está fuertemente influenciado por la obra de Simon. La lectura de V. Smith coincide con la de Gigerenzer en situar la racionalidad como dependiente de la estructura del entorno, pero, al ser más un economista su discurso nos permite atisbar con mayor claridad las consecuencias de estas premisas y a qué tipo de conclusiones normativas conducen desde un punto de vista económico una posición de esa clase en cuanto a la naturaleza de la racionalidad. Está en contra de las concepciones habituales en las que la racionalidad es una cualidad ejercida individualmente sin tener en cuenta el contexto, no es tampoco un proceso consciente maximizador que tiene en cuenta toda la información disponible. El contexto, las instituciones (que más adelante veremos cómo define), son cruciales en la construcción de la racionalidad. Critica la Teoría de Juegos cuando ésta asume que todos los agentes tienen información perfecta. En su trabajo dentro del campo de la economía experimental Smith relata los resultados con el llamado «double action» en las que los agentes poseían información privada y no sabían nada de los otros jugadores, eran decisores de precios y tomadores de precios al mismo tiempo. Los resultados indican que las cantidades y los precios bajo estas circunstancias convergen rápidamente acercándose a lo que sería el equilibrio competitivo de expectativas racionales, resultados que pueden ser generalizados a otras instituciones de intercambio pese a que las tasas de convergencia no son siempre las mismas, no son conscientes de que están maximizando y, al ser preguntados por como han experimentado el proceso suelen señalar su desorden y lo describen como caótico. Por lo tanto no es precisa información completa ni conciencia de lo que se está realizando. Sus experimentos difieren de los de Gigerenzer en que éste estudia los elementos de la heurística apropiada, Smith el efecto de los marcos institucionales sobre los procesos y características que permiten llegar a acuerdos a los individuos que toman parte en los mismos. Son construcciones analíticas complementarias dado que nos permiten entender cómo individuos que no entienden muy bien lo que ‘están haciendo’ (esto es, las características y consecuencias de sus actos), mediante la satisfacción de reglas sencillas que se corresponden a capacidades cognitivas limitadas, se ven implicados en un proceso emergente de intercambios que tiene resultados que se aproximan al óptimo. 
(3) Además.
 
Cuando concluyamos con esta parte de G^3 (recuerdo: G^3:{Gigerenzer, Glimcher, Gintis}), haremos especial hincapié en aquello que es el agente económico en este tipo de concepciones de la racionalidad. También tendremos en cuenta el sentido de esa racionalidad, esto es, a qué razones responde, y también en base a qué razones puede ser considerada su optimalidad intentando introducir algunos elementos críticos respecto de ese tipo de concepciones. Para ello, y después de exponer los paralelismos que encuentro entre Gigerenzer y V. Smith paso a comentar brevemente algunos de los elementos de la obra de éste. Vernon Smith expone en “Economic Rationality” su visión sobre los tipos de racionalidad y su funcionamiento bajo distintos tipos de instituciones económicas así como en distintos entornos. Por una parte, si bien existe esa vertiente que enfatiza el papel de la estrutura externa (instituciones) en V. Smith existe también un énfasis no menor en el papel de la subjetividad para determinar aquello que es la racionalidad. Esto es debido a que para él cobra igual importancia el proceso de valoración en el que está involucrado el agente decisor como la estructura informativa del entorno.
La racionalidad constructiva estaría relacionada con los procesos de cognición consciente, sería intensamente constructivista, basada en construcciones teóricas que pueden ser contrastadas mediante la experimentación empírica. Para Smith el constructivismo tiene que ver con el diseño consciente, con la acción individual relacionada con la invención y ligada a la racionalidad ecológica con decisiones humanas adaptativas y con procesos de descubrimiento grupal en sistemas sociales naturales. La racionalidad constructiva es más costosa e intensa, la ecológica más operativa y cotidiana, ambas son interdependientes. Describe los resultados derivados del aprendizaje en interacción como Suprarracionales, siendo la misma importante para ambos tipos de racionalidad. Para la racionalidad ecológica son importantes los procesos sociales, sobre todo algunos aspectos de los mismos como las tradiciones y acuerdos para la negociación y las reglas para el establecimiento de precios que evolucionan en respuesta a la experiencia y la reacción ante los resultados que se van dando más que conforme a algún tipo análisis lógico sistemático y consciente. Las tradiciones, a nivel social, y los hábitos a nivel individual, disminuyen de forma de forma crucial los costes de negociación y aprendizaje, y catalizan los intercambios que hacen próspera a una sociedad. Son cruciales pero no determinantes dado que para la obtención de bienos resultados sería precisa la presencia de las instituciones apropiadas. Su importancia sin embargo no disminuye en ningún caso debido a ese caracter economizador.
El énfasis en el entorno y en la estructira institucional no debe hacernos olvidar la importancia para la tradición austriaca del papel de la subjetividad. Como señalamos antes la ignorancia no juega simplemente el papel de un límite cognitivo que es posible superar mediante las instituciones adecuadas sino que juega además un papel positivo en cuanto el jugador vive de forma subjetiva y plena su papel en ese entorno; la detección de las señales cognitivas lanzadas por el entorno sólo será adecuada ante los incentivos oportunos, si éstos lo son entonces la vivencia subjetiva y la búsqueda del interés propio completarán el motor de prosperidad. No es únicamente la racionalidad del orden global emergente lo que ignora el agente sino también la bondad que resulta de su conducta egoísta. Sobre la estructura de esta vivencia subjetiva nos dice V. Smith:

“The subjective cost of exploring options and figuring out what to do, then doing it, must be point of the problem of rational choice as experienced by the decision maker. Decision cost is the cost of concentration, attention, info acquisition, thinking, monitoring, checking, deciding and acting –all the things you do to realize a decision.”

divergencias

En este juego de los G^3 cada uno de ellos es una excusa para hablar de otras cosas que tiene que ver con la racionalidad, dado que cada uno de ellos puede ser leído como un síntoma, del mismo modo en como podemos serlo tú o yo. El síntoma representa o señala a una verdad inconsciente que no es aceptada por éste. Es la no aceptación la que se ha de manifestar como síntoma.
Giggerenzer es uno más entre aquellos que defienden la prioridad de aquello que llaman ‘racionalidad ecológica’. Este tipo de racionalidad es inconsciente, no el sentido psicoanalítico sino en uno psicológico (y que por lo tanto podríamos denominar no-consciente). ¿Qué verdad está reprimida de tal forma que Gigerenzer es generado por ella?
La ‘racionalidad ecológica‘ tiene algo de animal en nosotros, ella es la que sobrevive y se vale de su hermana consciente y deliberadora, aquella que Vernon Smith como heredero de Hayek llama ‘racionalidad constructiva‘, para elevarse potencialmente. Tiene la última palabra y decide sobre aquello que ha de ser verdad, está por encima nuestra, nuestros placeres y sufrimientos son algunos de sus intrumentos en nosotros. Gigerenzer forma parte de aquellos que así lo entienden, junto con Vernon y Friedrich, y tantos otros. Están enfrentados a los economistas de la conducta estilo Kahneman & Tversky, que si bien también conciven al ser persona como la convivencia de dos tipos de sistemas cognitivos que interactúan, éstos asignan un papel distinto a cada uno de ellos. Es lo que K&T llaman Sistema I y Sistema II. No es éste el único contraste: al hedonismo de Kahneman se enfrentan también tanto Vernon como Friedrich, aún no sé en qué sentido.
El cansancio debilita nuestro ánimo; la mies no está pronta. Quizás por eso hoy gustamos de hacer rizoma por el parque para dedicarnos a traer ocurrencias

G^3 (de la necesidad de un pequeño timonel)

En el primer post de la serie fue realizado un resumen de un artículo de Arrow en el que se trataba el tema de la racionalidad en Economía. No quiero que esto se convierta en un acopio de resúmenes de artículos pero me va a resultar difícil, intentaremos ser buenos costureros. Allí se explicó el sentido de la racionalidad en Economía desde un punto de vista normativo. Existe una especie de imposibilidad de la racionalidad en la noción de Arrow dado que en el mundo real existen múltiples factores que impiden la acción racional y que se traducen en información asimétrica: concentración de poder y mercados incompletos. Por ejemplo no existiría la posibilidad de generar señales en forma de precios para tiempos futuros (importante el tema de la incertidumbre). Arrow no lo formula así pero a lo que apunta cuando señala a la demanda como la incógnita a la que debe enfrentar el monopolista es a un problema de dominación. En un mercado perfecto no existe ese problema porque todas tienen el mismo poder (no existe posibilidad de imposición y todas somos precio-aceptantes). Para Arrow éste es también un problema de racionalidad en el sentido de que existe un límite a la maximización tanto social (agregada) como individual.
La macro convencional parte de esa concepción de la racionalidad a la hora de construir sus modelos (la conducta individual racional y de su agregación se obtiene un resultado igualmente racional). Donde existen discrepancias es a la hora de considerar ciertas rigideces en salarios y precios, dificultades para adaptarse en el corto plazo. Pese a la falta de realismo de estos modelos a nivel micro es posible trabajar con ellos y obtener buenos resultados en sentido de buenas simulaciones macro. La macro está intentando mejorar sus resultados mediante la incorporación de supuestos más realistas, la dificultad está en qué significa esto. Uno de los intentos de integración viene de la mano de algunos economistas influidos por los conductistas del estilo K&T (Kahneman & Tversky); modelos que incorporan la conducta asimétrica de los agentes ante el riesgo, el papel de las adicciones o de los marcos de referencia. Este enfoque conductista considera que los agentes son en algunos aspectos y en determinadas circunstancias irreductiblemente irracionales. Gigerenzer no se encuentra entre ellos.
El otro día acabamos aquí; hoy comienzo mediante el contraste. Recurriré a la definición de racionalidad limitada según Simon (bounded rationality) tal como la lee Gigerenzer dado que una de las críticas que hace el psicólogo alemán a los seguidores de la economía de la conducta es que no defienden propiamente aquello que es racional y que parten de un modelo normativo equivocado. Además el contraste al que me refiero resulta importante porque nos permite comprobar lo complejo de la cuestión a la que nos enfrentamos. Una cosa sería la racionalidad desde un punto de vista teórico y otra, aquella que nos atañe como científicos sociales, sería la racionalidad presente en las decisiones que toman los individuos. Y en este punto sería crucial hacer referencia al entorno en el que las decisiones son tomadas, las circunstancias a las que está sometida la agente decisora. La decisión sería racional sólo en relación con el entorno y es respecto de él como se debe considerar su optimalidad. A esa racionalidad “que se remanga la camisa” la identifica Gigerenzer con la «bounded rationality» de Herbert Simon al que recurre para definirla. Es un proceso cognitivo en el que:
  1. La tarea es demasiado compleja como para calcular una solución exacta. 
  2. El entorno de la tarea necesita ser estudiado. Lo cual engloba el entorno de la tarea + poderes de adapatación del sistema. 
  3. Recursos cognitivos limitados. La obtención de info… está limitada por factores como el tiempo, las capacidades,… 
  4. Se especifica una tarea de satisfacción. Formulación específica de la estrategia de satisfacción «satisfacing». Ese modelo de satisfacción es un intento de resolver la tarea (no maximiza, resuelve).
A esta concepción simoniana le corresponde una propuesta viable para determinado tipo de circunstancias. Así, hay que enfatizar que el de Gigerenzer no es un programa completo para toma de decisiones en cualquier tipo de entorno. Son determinado tipo de estructuras informativas las que, cuando nuestros recursos cognitivos son limitados, entonces lo óptimo es seguir una «Fast and Frugal Heuristic», esto es, poseer una serie de reglas de decisión que, paso a paso, y mediante una búsqueda limitada de información, exploten esa estructura de una forma óptima.
Existe un sentido en el que su propuesta es limitada: se refiere a la optimalidad de respuestas simples que hacen uso de poca información como óptimas a otras más complejas en determinados contextos; la demostración de que efectivamente se dan mejores resultados en esas circunstancias modificando por lo tanto el sentido de la normatividad. Lo racional por lo tanto en determinadas situaciones no tiene que ver con el modelo habitual de inferencia bayesiana con uso exhaustivo de toda la información disponible; por lo tanto el problema (en determinadas circunstancias) no es que tengamos poca información o que ésta sea asimétrica sino saber identificar aquellas claves en nuestro entorno que nos proporcionan la información sintomática para hacer uso de ella mediante reglas simples. Esta propuesta tan atractiva en mi opinión debe ser sometida a una crítica relativizadora: el problema está en pensar que esa forma de normatividad lo es todo, y efectivamente vermos cómo hay quien llega a ese tipo de conclusiones. Podríamos resumir nuestra postura, arriesgándonos a acuñar un eslogan, “no a Giggerenzersin un pequeño timonel“.
Para abordar un poco más en detalle estas cuestiones es bueno que analicemos un poco más en detalle la crítica que dirige a K&T. Achaca a estos que utilicen como modelo normativo respecto al que realizar el análisis del comportamiento óptimo de los agentes el de probabilidad bayesiana. Esta forma de entender los procesos cognitivos sería lo que lleva a K&T a formular los test de una determinada forma y a interpretar los resultados a esos test respecto de lo que debería ser una respuesta óptima (en el sentido bayesiano). G no sólo ataca ese modelo de normatividad bayesiana porque ya no esté de moda en la psicología cognitiva (así habla de frecuentismo y subjetivismo como corrientes principales hoy día) sino también porque no es realista en determinado tipo de situaciones en las que los agentes se desenvuelven cotidianamente y porque en esas situaciones tampoco es óptimo. La «fast and frugal» sería la respuesta normativa a ese tipo de situaciones centrada en el estudio de la estructura del entorno.
Para ilustrar el enfoque de Gigerenzer recurriremos a la exposición de uno de los procedimientos más frugales [Ver: Gigerenzer 99, Models of Ecological Rationality: The Recognition Heuristic, disponible online (pdf)] es el llamado «recognition heuristics», consistente en una forma de inferencia derivada de trazas presentes ante la ausencia de conocimiento. Es lo que sucede ante el llamado «less is more effect». Un ejemplo sería el de una prueba realizada por Gerd con alemanes y estadounidenses, que tienen que reconocer en un cuestionario las ciudades propias y ajenas (los alemanes las norteamericanas y viceversa) que tienen más de cien mil habitantes. Tanto los norteamericanos como los alemanes aciertan más ciudades ajenas que propias dado que en este contexto saber mucho es malo (si un alemán conoce una ciudad norteamericana es más probable que tenga más de cien mil habitantes que si la conoce un norteamericano).
Otro tipo de heurística al que se suele referir Gigerenzer es aquella en la que se debe realizar una tarea muy compleja pero en la que existe una regla simple que explota la relación de nuestra conducta con la estructura del entorno. Pone el ejemplo de un jugador de rugby que corre con la intención de atrapar una pelota. Si recurriese a la lógica bayesiana sería imposible la captura del objeto de su atención en el tiempo y forma que le conduzcan al éxito, pero, si sigue una regla simple no. Después de estudiar la forma en la que los jugadores de rugby atrapan la pelota ovalada Gigerenzer encuentra la regla: mantener la vista fija en la pelota de tal forma que mientras corres el ángulo en el que mantienes la vista fijada sea constante hasta que esté lo suficientemente cerca de la misma como para que puedas atraparla. Para ello el jugador corre hacia la pelota en suave zigzag hasta conseguirlo. Naturalmente es una regla instintiva, no somos consciente de utilizarla ni del proceso de aprendizaje que seguimos para llevarla a cabo. Funciona porque es simple y explota la estructura informativa del entorno centrándose en una sola característica. Es seguida también por perros y otros animales, por lo que tiene carácter evolutivo.
Se me ocurre resaltar un par de cosas de este tipo de heurística: primero el énfasis, lo importante que resulta la estructura del entorno. Es la estructura de la distribución de la información lo que determina la no optimalidad del mucho conocimiento. Saber mucho es malo en este tipo de situaciones, como cuando tienes que tomar decisiones sobre personas que conoces demasiado bien.
En ambos casos existe una planicie entre hombre y animal. Son reglas inscritas en nuestro código, sobre todo en el segundo ejemplo. El primero es más bien una ilustración sobre la importancia del entorno (no es mérito del que responde el acertar, sino una circunstancia inscrita la estructura del conocimiento al que ha tenido acceso); el segundo sobre la forma en la que el éxito de este tipo de reglas está inscrito en nuestro código genético.
Y para ambas vale la misma objeción: el ser humano tiene una capacidad antes inaudita de modificar su propio entorno pese a lo que algunos puedan decir. Y no sólo eso, sino que en muchas ocasiones lo hace de forma consciente. La estructura del entorno en el que nos manejamos está trabada por una complejísima construcción de generación de información y de simbolización. Es bueno tener en cuenta a Gigerenzer siempre que no perdamos de vista que la estructura a la que nos referimos no es completamente externa a nosotros sino que forma parte de una dinámica de la que formamos parte.

me voy de excursión: G^3

 G^3: {Gigerenzer, Glimcher, Gintis}

En los próximos dos meses estudiaré la forma en que se entiende la racionalidad económica en el trabajo de G^3, relacionándolo con su concepción del conocimiento, la conciencia, la creencia, el medio, la estructura que conforman, etc. Intentaré confrontar esa forma de entender con el lugar de estos conceptos en algunas teorías económicas.

Ahora os los presento para después introducir el tema:

  •  Gerd Gigerenzer: Ya he hablado de él aquí. Psicólogo alemán director del Max Planck Institute, promotor del llamado Fast & Frugal Heuristics Program. Será el que me resulte más fácil de abordar, seguramente. Lo conocí por sus críticas a Kahneman & Tversky; al principio me resultaba difícil entender el sentido de lo que quería explicar con sus experimentos pero ultimamente creo que le estoy pillando el punto.

  • Paul Glimcher: profesor de neuroeconomía; nuevo campo de investigación. Es especialista en ese tipo de técnicas que están ahora tan de moda, que sacan continuamente en REDES, con cerebros que se iluminan, sensores, máquinas carísimas y señores de bata blanca. He leído un libro suyo y tengo varios artículos que aún no he tocado. Su programa de investigación tiene que ver con el estudo de la forma que tenemos de valorar, la formación de la valoración para la toma de decisiones desde un punto de vista biológico. Investiga con monos a los que les abre el cráneo para ponerles unos sensores, los ata a una silla y les pone un tuvo en la boca para que beban zumos cuando accionan el pulsador correcto ante estímulos visuales. Es conductista.

  • Herbert Gintis. También es conductista pero su objeto de estudio es otro, de alguna forma contrapuesto al de Glimcher. Gintis integra en el estudio sobre la toma de decisiones variadas pasiones morales –no sólo en interés propio- para ver de qué forma se relacionan. También los efectos del entorno social, las relaciones, las estructuras, los conflictos… Después integra todo formalmente mediante teoría de juegos. Es defensor de una forma de entender la formación de los equilibrios en teoría de juegos diferente a la de Nash. Además intenta últimamente integrar los variados campos de investigación conductual -biología, economía, y no sé qué más- en uno sólo.

Todos comparten una visión reduccionista de la conducta humana, en el sentido de que establecen una especie de planicie entre el comportamiento animal y el humano, basando de hecho algunos de sus resultados en el trabajo sobre conducta animal, y otros en el estudio de sujetos humanoides. Evidentemente no intentaré refutar ninguno de sus resultados, sólo identificar la forma que tienen de entender los procesos de cognición para inferir alguna de las limitaciones que presentan a la hora de estudiar economía. De todas formas no creo que sea capaz de pasar sin especular

rutinas

Sigo combinando a Gigerenzer con Schumpeter. Hoy he encontrado interesantes los artículos de Tano Santos sobre las finanzas en España. La pacienca que hace falta para leerlos gratifica. También una charla suya en youtuve y otra de Tim Harford. Y un artículo conjunto de ambos que me reservo.

He descubierto un artículo en español de Geoffrey Hodgson sobre instituciones e incertidumbre, en el que habla de hábitos, por lo que me resulta muy interesante: pasa a mi lista de “must read”. Había escrito ahora recientito una entrada sobre equidad y liberalismo en el mercado laboral, o algo así, que se me acaba de borrar y que intentaré reelaborar en cuanto descanse un poco. Las rutinas.