G^3 (neuroeconomía)

Al final de la última entrada sobre introducimos el giro realizado por glimcher mediante el que la reflexología podría convertirse en la gran esperanza blanca para los funcionalistas:
‘Reflexology is, at some level, an approach of this type. It relies on constraining the subject of study to a tiny deterministic linkage, fully characterizing that system, and identifying the minimal set of connections that can produce that linkage as if it were a goal.’
Quizás el problema no esté tanto en la posibilidad de utilizar un enfoque tal para el estudio de órganos animales como en la extensión de ese enfoque al estudio de la Economía. Pero no adelantemos acontecimientos. Si es quizás el momento de recordar que las relaciones entre la ciencia económica y la teoría de la evolución son tan antiguas como la teoría de la evolución misma y que si bien al principio fue la economía la que fue fuente de inspiración actualmente el sentido de la influencia se ha invertido, si bien esa influencia no es isomorfa dado que tiende a conectar determinadas visiones de la evolución con determinadas visiones de los procesos económicos. Marr definía previamente la meta y medía respecto de ella la eficiencia del sistema (la meta es maximizar la adaptación del organismo). Glimcher plantea la modificación del enfoque: no es el organismo sino los sistemas pequeños los que nos permiten la aplicación de una definición de la meta matemáticamente mensurable respecto de la que podamos medir la eficiencia. (Reflexología). Estudiando los sistemas respecto a una supuesta meta conseguimos un análisis de este tipo. En este punto glimcher hace descansar el futuro éxito o fracaso de su propuesta sobre la posibilidad de estudiar empíricamente qué tanto se aproximan los sistemas estudiados a las metas prácticas que persiguen. En boca de Glimcher mejor que en la mía:
‘Marr’s recognition of the value of stated computational goals, combined with the fact that biological systems probably cannot achieve computational goals perfectly, raises an empirical question upon which the computational approaches hinges. Given that we cannot assume a priori that evolved systems achieve evolutionary defined computational goals on theoretical grounds, we need to ask empirically just how close these systems come to achieviing those in practice. If, in practice, evolved sustems do even a fair job of approximating what we humans can define as a computational goal, then the strategy Marr advocates will be usefull. If evolutionary systems are forests of spandrels in which phyletic and architectural constraints do far more to shape organisms than do the problems these organisms face in the external world, then Marr’s approach will be largely useless.’
Para abordar la evaluación de la eficiencia de los sistemas desarrolla dos tipos de aproximaciones al problema: primero mediante la selección de sistemas con metas computacionales que puedan ser clara y cuantitativamente especificadas desde un punto de vista matemático. Una segunda forma de abordar la eficiencia de un sistema es inferencial; consistiría en estudiar la evolución convergente de animales que viven bajo restricciones distintas (spandrels), de forma que emergen soluciones similares en ambientes distintos, sugiriendo esto la existencia de una meta común, de un mismo punto final.
Este es un punto crucial del libro puesto que él se define la estrategia a seguir y la piedra de toque del éxito o fracaso de la empresa propuesta por Glimcher. Encuentro cuestionable el movimiento de Glimcher respecto de un par de puntos. Son dos cosas las que me incomodan: la primera tiene que ver con la distinción de los planos teórico y práctico en glimcher y la segunda con la relación entre meta y ‘sprandle’. el sistema visual es el escogido por Glimcher para aplicar esta estrategia, no nos detendremos mucho en él. Sin embargo esperaré a desarrollar el por qué de estas dos incomodidades más adelante, cuando la exposición de Glimcher sea completada.
La meta computacional que se propone estudiar Glimcher es la ‘phototransduction’. El sistema de visión es altamente eficiente, en concreto se pregunta por el funcionamiento del sistema de reunión de información en condiciones de poca luz. [NOTA FUTURA 2: HEGEL Y LA NOCHE DEL MUNDO] La eficiencia (pp.157, 158) del ojo para la función estudiada es alta, sólo limitada por algunas limitaciones estructurales que hacen que se pierda alguna información o que pueda no ser procesada correctamente. Evidentemente la pregunta es si esto puede ser cierto para sistemas más complejos, dado que el caso de ojo es un caso especial: ha evolucionado casi desde el principio de la vida en la tierra adoptando infinidad de variedades bajo unas condiciones bastante estables en cuanto a las características de la luminosidad en la tierra. De hecho creo que hemos de entender las ‘sprandels’ más en ese sentido en este caso: una restricción estructural que no tiene que ver con la arquitectura orgánica sino con la arquitectura del ambiente en el que ejerce su actividad el órgano. Para defender la extensión de esta estrategia a sistemas más complejos recurre a la inferencia mediante el recurso a la teoría de la convergencia evolutiva. Recurre en concreto al caso mejor estudiado de convergencia evolutiva que es el de los llamados ‘cichlid fishes‘. Concluyendo:
‘These data and others like them raise the question of whether the lessons we learn about evolution’s apparent ability to optimize an organism’s simple traits can be generalized to the study of computational goals in complex neurobiological or behavioral systems.’
La convergencia evolutiva estaría hablando de la posibilidad de otro tipo de convergencia, la de las metas computacionales definidas a priori y la evolución biológica de las especies, que tenderían a ser más eficientes. Cita a HoraceBarlow como pionero en este tipo de marco teórico, en los años 50:
‘In essence, Barlow was arguing that he could both define a clear computational goal for sensory encoding on a priori grounds and find evidence of convergent evolution around that computational goal. As a result, Barlow’s example comes very close to demonstrating that complex computational goals can be both defined theoretically and achieved biologically. Barlow’s data suggest that Marr’s computational approach may work. But even Barlow’s example is fairly simple. sensory ecoding is a simple process when compared with something as complicated as finding a mate or searching for food. Can processes as complicated as these be modeled and studied with an evolutionarily based computanional approach?.’
para contestar a esta pregunta Glimcher propone el estudio de los módulos neuronales mediante la descripción de módulos de funcionamiento para los que se pudiese establecer una descripción matemática de esos módulos. Los puntos críticos de tal empresa son, tal como los plantea Glimcher, en primer lugar uno de escala: ¿cómo modularizar una función neuronal? Esto implica la selección de la escala de la arquitectura a la que funciona el cerebro. El segundo punto crítico consiste en demostrar que el sistema nervioso se estructura de forma que está orientado a logros para los que es capaz de alcanzar una cierta eficiencia, una eficiencia que nos permita hacer de las metas computacionales un punto de partida útil para el análisis neurobiológico. Denfiende que sí, que es posible establecer esa medición de eficiencia y que es posible también la medición de las desviación respecto de la misma que serían explicadas por restricciones estructurales a la G&L.
En este punto comienza la segunda parte del libro, que está dedicada a lo que Glimcher llama Neuroeconomía y que nos llevará al terreno del cálculo de probabilidades y la inferencia estadística (Pascal, Bayes, etc). Hay que señalar en este punto que existen distintas versiones de eso que se ha dado en llamar ‘neuroeconomía’, con discusiones interesantes al respecto en John B. Davis, Donn Ross, Gul & Pessendorfer, de las que me ocuparé otro día. con Glimcher nos situamos en la esfera de Ross y contra Gul. Estos serían los economistas que están actualmente intentando trasladar los desarrollos teóricos en neurociencia a la teoría económica. unos defienden un enfoque más neuronal, estudiando la respuesta a estímulos externos de esas unidades modulares de las que hemos hablado mientras que otros defienden un enfoque basado en el escaneo cerebral ante la solución de determinados cuestionarios que se plantean a los sujetos bajo estudio.
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G³, (bifurcaciones 2)

Estos estudios se valían de esa circunstancia para estudiar la independencia funcional de los módulos dado que mediante ese aislamiento de cada hemisferio esa característica se ve acentuada. Y efectivamente, ambos hemisferios están altamente especializados, habitualmente realizando tareas de forma independiente, con distintas metas perseguidas por distintos módulos, existiendo habilidades específicas, por ejemplo el habla, que residen en lugares específicos del cerebro, con localizaciones neurobiológicas concretas. En este punto Glimcher cita a Baynes,(colaboradora de Gazzaniga) que señala como la tarea de la neurociencia cognitiva consiste en el desenmascaramiento de la aparente naturaleza unitaria de los sistemas de percepción; una especie de desmistificación de los sistemas cognitivos. Normalmente estos sistemas están distribuidos a lo largo de ambos hemisferios pese a que parecen uno sólo dado el cuerpo calloso que conecta los hemisferios realiza una labor integradora.
Estos hallazgos sobre el funcionamiento cognitivo del cerebro sigue sin resolver los problemas del marco de la meta a resolver. Siendo cierto que las problemas se resuelven mediante módulos que resuelven tareas separadas, siendo los módulos unidades de computación, no es posible saber cómo se forman esas metas ni cómo se circunscriben los problemas que resuelve cada módulo, qué define las metas a las que se enfrentan.

Nos encontramos aquí en la página 150 del libro y en breve será introducido el concepto de ‘neuroeconomía’, siendo el momento en el que es necesario introducir cuestiones evolutivas para poder entender mejor el funcionamiento del cerebro y su encaje en las explicaciones basadas en la modularidad. Para ello comienza por recurrir Glimcher a la figura de Darwin (p.152), que consideraba la evolución al proceso sujeto a lo que él llamo Selección Natural, mediante la que los organismos evolucionaban hacia formas más perfectas, adaptándose al medio del que forman parte mediante la producción de formas óptimas (‘en nuestro términos’, dice Glimcher, ‘módulos de computación óptimos’). Pero en este proceso de perfeccionamiento encontró Darwin una paradoja frustrante, dado que los pasos y las transiciones que reflejan cambios aleatorios hacen que ‘la evolución’ no pueda garantizar formas óptimas:
… still, it seems imposible to elieve that evolution drives animals toward optimal and complete solutions to specific computational problems that can be defined in abstract terms. Even darwin would have found this hard to believe. On the other hand, there are examples in which animal forms do seem [153] to have adopted sdolutions to physical problems that function with nearly perfect efficiency, or at least it appears so at first blush. (N, p.152)
Sobre esta problemática de la relación entre Selección Natural y adaptación al medio es un clásico la aportación realizada al debate por Gould& Lewontin, que es el siguiente elemento que introduce Glimcher en el análisis. Estos biólogos de Harvard defienden que los sistemas biológicos no pueden ser entendidos en términos de optimalidad o cuasi optimalidad en el logro de una meta definida de forma abstracta. Ante la imposibilidad de ese tipo de conceptualización defienden que no se debe intentar pensar en los sistemas biológicos como intentando el logro de una meta cualquiera. Siendo un clásico de ambos autores un artículo llamado ‘The Sprandels of San Marco’, (pdf), en donde se valen de una analogía muy bella entre la construcción de espacios arquitectónicos y la vida como forma de construcción en el espacio. Las ‘sprandels’, palabra de la que todavía no me ha dado tiempo de buscar la traducción, son ‘the tapering triangular spaces formed by the intersection of two rounded arches at right angles’, esto es, [PHOTO]. Cuando observamos estas construcciones, nos dice Glimcher que:
‘the design is so elaborate, harmonious and purposeful that we are tempted to view it as the starting point of any analysis, as the cause in some sense of the surrounding architecture [or goal of the design, in Marr’s terms]. But that would invert the proper path of analysis. The system begins with the architectural constraint: the necessary four spandrels and their tapering triangular form. They provide a space in which the mosaicists worked; they set the quadripartite symmetry of the dome above.’
He de decir que simpatizo con la visión de Gould sobre la evolución. No sé cuando fue la primera vez que leí algo sobre el artículo mencionado, si en el libro de Glimcher que estoy analizando o en algún otro artículo. Volví a encontrarlo en ‘The Paralax View’, esa gran obra zizekiana, en donde explícita el carácter dialéctico del marco explicativo de Gould sobre la evolución. A lo que hay que añadir que el filósofo esloveno está acabando un libro dedicado en exclusiva a una lectura hegeliana de la evolución en términos gouldianos. El que el propio proceso evolutivo genere su propio marco adapatativo, esa especie de reflexividad, de autodeterminación evolutiva, es lo que atrae al filósofo esloveno. Quizás debería introducirlo en una nota, pero no puedo por menos que traer aquí una cita del esloveno tratando el tema en ‘The paralax view’, en donde primero habla de los darwinistas duros, aquellos que ven la evolución como un proceso ciego y sin propósito, para después introducir aquello que diferencia a éstos de la visión propiamente dialéctica de gould:
‘The “hard” Darwinians are thus fully aware of how evolutionary adaptation only uses (chooses from) multiple variations which emerge in a contingent aleatory way, with no purpose. The difference that separates the “hard” Darwinians from dialecticians proper like Stephen Jay Gould, however, is double. First, the dialectical approach proper is structural: the New emerges not as an element, but as a structure. In an aleatory way, all of a sudden, a new Order, new harmony, emerges out of Chaos. Although we can (retroactively) ascertain a long gestation period, one last element triggers the swift shift from Chaos to new Order—“hard” Darwinists do not talk in terms of such a structural “totality.” Second difference: this new Order cannot be accounted for in terms of “adaptation”—it is not only that a univocal ad quem is missing here (adaptation to what?), one also cannot presuppose a univocal agent of it (adaptation of what?). A vicious cycle is inescapable here: we cannot explain the very emergence of an organism in the terms of a strategy of adaptation.’ [pp. 198-199]
Es esa la forma en que Zizek entiende también el surgimiento de la conciencia: como una estructura que irrumpe sin un propósito, que surge, emerge, no para resolver un problema, o para mejor solucionar ciertas cuestiones, sino como un sin propósito que cuando aparece genera un nuevo espacio antes no existe, desequilibrando lo existente y generando nuevas dinámicas antes impensables.
Volviendo a Glimcher, nos dice como existen, para él, dos argumentos de G&L que no pueden ser pasados por alto: los animales no han sido diseñados para simplemente lograr metas computacionales. Una meta computacional es un punto final lógico [a logical end point], la solución completa a un problema que podría en principio ser resuelto por el animal. Y aquí dice algunas cosas que me resultan complicadillas Glimcher:
‘For all we know, phyletic and architectural constraints may prevent natural selection from attaining computational goals even if achieving those goals would maximize the evolutionary fitness of the animal.’ 
Así explica Glimcher una de las proposiciones principales de G&L, diciendo que de ser cierta supondría una dificultad insuperable a la hora de usar las metas computacionales como punto de partida en la forma propuesta por Marr. Es un punto importante dado que aquello que propone la neuroeconomía está en estrecha relación con esas metas computacionales. Una segunda cuestión presente en el enfoque de G&L y que debe ser tenida en cuenta es que el análisis que realicemos debe establecer un marco. La meta computacional debe ser definida a un nivel determinado, lo cual requiere identificar el marco del módulo neurobiológico al que podamos hacer referencia de forma que el problema a ser resuelto sea definido (en el sentido matemático de que tenga una solución). Estos son los dos problemas que deben ser encarados y cuya solución determinará la adecuación explicativa del enfoque propuesto por Glimcher como neuroeconomía.
Cualquier enfoque que subraye el papel de la función debe poder afrontar adecuadamente el problema de la meta evolutiva de la computación neuronal. Para esa aproximación funcionalista es necesario estudiar un sistema bajo todas la posibles condiciones de funcionamiento del mismo, pero esto, señala Glimcher, es impracticable. otra posibilidad, a là Marr, sería asumir que el sistema ha evolucionado PARA lograr una meta matemática especificable, definida teóricamente (recordemos el esquema de los tres niveles) de forma que minimice la adaptación del organismo. [NOTA 1 a insertar uno de estos días] Es en este punto en el que Glimcher realiza un giro estratégico a la hora de abordar la cuestión de la meta computacional y en donde comienza a cobrar sentido el énfasis reflexológico de la primera parte del libro: plantea la posibilidad de renunciar al estudio de la meta computacional como totalidad (como marco que pueda dar cuenta de todo proceso evolutivo) para defender el uso de ese enfoque (funcionalista sobre la base de metas computacionales) sobre sistemas pequeños, de la misma forma que hace la reflexología:
‘Reflexology is, at some level, an approach of this type. It relies on constraining the subject of study to a tiny deterministic linkage, fully characterizing that system, and identifying the minimal set of connections that can produce that linkage as if it were a goal.’
una especie de individualismo metodológio a nivel de sistemas neuronales. Marr lo intentó al estudiar los sistemas de visión pero se vio forzado en última instancia a asumir que la ‘Evolución’ empujaba [forced] al sistema visual a esa meta (una representación útil del mundo externo). Lo cual, nos dice Glimcher, es un a priori que no podemos asumir por la mera existencia de las restricciones explicitadas por G&L. Glimcher propone el estudio de lo cerca que están los sistemas en la práctica del logro de las metas computacionales sin recurso a ningún a priori. Sin embargo en esta formulación de Glimcher sigue siendo la meta aquello que nos dice algo sobre el sistema.
Estas consideraciones sobre el papel del cómputo neuronal y la forma de abordar (funcionalismo) la problemática que presenta su estudio, la posibilidad de dar respuesta a las críticas de G&L y la introducción de lo que es la neuroeconomía nos ocuparán la próxima entrada que esperamos tener preparada para el viernes.

G^3 (debitada nota 3)

No hace mucho introduje unas notas a una entrada en la que hablaba de la transición de la neurobiología a la neurociencia. La primera de las notas se refería a la diferencia entre Economía de la Conducta y Conductismo (en versión reflexológica), la segunda sobre libertad y conductismo a propósito de una idea de Zizek sobre unos experimentos que relacionaban decisión y consciencia. Falta una tercera nota indicada en la entrada mencionada y que quedó en débito respecto al no lugar que constituye vuestra audiencia.
Decíamos que la segunda de las características por las que el enfoque sherringtoniano ha sido siempre tan atractivo tiene que ver con dos cuestiones, la segunda de las cuales era la de que la materialidad neuronal (‘neural hardware’) se reduce a la mínima y más simple expresión posible (la neurona y la sinápsis). Entra aquí la NOTA 3. Esa atracción de las formas de pensar lo neuronal por lo sherringtoniano introduce elementos de plasticidad al tratar las temáticas del aprendizaje y la sinapsis. Desde hace dos años, desde que leí “¿Qué hacer con nuestro cerebro?“, de C. Malabou, me he preocupado de buscar en la literatura científica artículos que relacionen esos elementos. Y existe, y es abundante. En ella no sólo se habla de sinapsis y plasticidad en los procesos de aprendizaje sino que se introducen otros elementos como son los de las recompensas dopamínicas, que tiene que ver con lo que son los incentivos. No he leído todavía ninguno de esos artículos pese a que les he hechado un ojo, así por encima.
Y es curiosa la forma en la que aquellos que se introducen en la neuroeconomía tratan esas relaciones. Existen hedonismos varios, numerosos experimentos de sujetos que deben escoger entre alternativas y a los que se les recompensa, y resultados muy famosos ya sobre la similitud entre consumidores de cocaína y gentes que trabajan en la Bolsa.
Cuando buscas más en concreto literatura sobre procesos de aprendizaje y plasticidades degradadas es más complicado encontrar algo; existen bastantes artículos sobre las capacidades sinápticas y de aprendizaje en gente mayor, que miden las pérdidas de capacidades conforme el sujeto envejece, pero apenas he encontrado nada que relacione hábitos y plasticidad o hábitos y aprendizaje. En concreto estaba interesado hace algún tiempo sobre las capacidades desarrolladas por aquellos que trabajan en factorías. ¿Cómo afecta a tus capacidades trabajar durante 20 años en una cadena de montaje? Existen estudios, hasta donde alcanza mi conocimiento, sobre aprendizaje en fábricas, capacidades a ser desarrolladas por los trabajadores, etc, pero no sobre cómo afecta el trabajo realizado a las capacidades que poseían esos trabajadores, o sobre la diferencia entre ellos y otros trabajadores que desempeñan empleos de distinta naturaleza. Existen algunos, es cierto, que relacionan hábitos y plasticidad, pero estudian a violinistas, pianistas, etc. También recomendaciones estilo REDES: “ejercite su mente, se convertirá en un ser más inteligente”. No sé por qué, pero siempre que hablan del cerebro tiene que meter la palabra “fascinante”.

G³ (de glimcher y más foresta: notas debitadas)

  • NOTA 1.
no puedo aquí evitar pensar entre el posible paralelo sobre la forma en la que se explica aquí aquello que es un (arco) reflejo y el diseño de experimentos en Economía Conductual. Cuando la economía estudia la toma de decisiones la economía conductual lo hace identificando los elementos que determinan esa elección: existe un conjunto de premios posibles conocidos de antemano, un espacio de elección que conduce a cada uno de esos premios, y una respuesta dada por el sujeto sobre el espacio. La economía de la conducta se encarga de estudiar las condiciones bajo las que esa respuesta no se adecua a la predicha por la teoría y se pregunta por qué. Sin embargo en la llamada Economía Experimental (V. Smith et al) la construcción es distinta: el objeto de estudio es la evolución de los procesos de elección, no la conducta de los agentes implicados.
Pero esa similitud es sólo aparente y un poco forzada. Existe otra similitud: el estudio de procesos no conscientes que establecen una planicie entre el hombre y el animal… aquello que se aparta de lo que sería una elección óptima (libre de pasiones y cálculos obtusos); así los objetos conductuales de estudio serían aquellos entorpecedores de optimalidad que deberían ser evitados (o aprovechados, no olvidemos los contratos y propagandas que se sirven de esas características conductuales como señuelos, no olvidemos a Taleb). En este sentido la Economía de la conducta es muy diferente del conductismo: la primera considera un subconjunto de elementos conductuales que afectan a la toma de decisiones, el segundo estudia todo aquello que concursa en la generación de respuestas orignidas por estímulos externos.
Por lo tanto existen dos formas en las que podemos considerar la similitud entre Economía de la conducta y conductismo psicológico (modalidad reflexología): una atendiendo a la similitud en la concepción de la actividad del sujeto (agente económico / sistema nervioso); la otra atendiendo al lugar que ocupa la conducta.
  • NOTA 2
 Graciosamente, como suele, Zizek nos habla de la libertad a la luz de esta clase de experimentos mentales. Lo hace a menudo, pero en este caso me refiero a una clase magistral del 2009 colgada recientemente en el youtube (20m30s). En esa parte se refiere a los científicos y filósofos que estudian la relación entre toma de decisiones y libertad; sobre todo en lo referido a la consciencia del momento de la decisión y su realización efectiva. A este respecto son famosos los experimentos de Benjamin Libet sobre toma de decisiones: demostró como la toma de la decisión se produce siempre un momento antes de que seamos conscientes de la misma. Debido a ello se cuestiona aquello que es la libertad y el papel de la conciencia; para que sirve algo que consiste en un registro de aquello que ya ha sido decidido. En este punto hace hincapié Zizek en un aspecto de la teoría desarrollada por Libet para la lectura de sus resultados, con regocijo para su parte más hegeliana, en la que dice que la libertad tiene un espacio conformado por la negatividad; sería una especie de bloqueo, de posibilidad de decir no a un proceso que ya está en marcha en nosotros. Yo creo que aquí el proceso consciente de reflexión juega un papel: hacemos cosas que rechazamos una vez ya hechas y que no sabemos por qué hemos hecho; ese proceso de reflexión es el que nos permite en el futuro corregir nuestras acciones cuando nos encontramos en proceso de volver a caer en aquello que detestamos en nosotros.
  • NOTA 3: (debitada)
(mañana más).

G³ (desarrollo Glimcher)

A partir de este momento realizaremos un breve repaso del libro de Glimcher, que considero muy interesante como resumen de cien años de estudio del sistema nervioso. Lo hace en torno a la idea de ‘reflejo’ en el sentido en el que lo definimos el otro día. Para completar este concepto debemos también acudir a una serie de conceptos complementarios. Por ejemplo debemos introducir la diferencia entre arco reflejo y arco aferente: el primero incluye toda la cadena que implica la célula nerviosa conectada con el receptor, la otra con el afector, y toda la cadena de estructuras que las conecta; el segundo consistiría en toda la cadena que conduce al afector pero que no lo incluye no a la célula nerviosa a el adjunta.

Existen una serie de críticas que se fueron desarrollando a lo largo del s.XX a esta concepción del funcionamiento del sistema nervioso y que Glimcher sumariza en tres. La concepción de Sherrington et al de los reflejos era la de un mecanismo de activación que se valía de señales sensitivas para la activación de neuronas motores. Y la ‘conducción’ sería la palabra que expresa la función del sistema nervioso. Este no originaría actividad sino que la conduciría.
La primera crítica sería de grado y estaría motivada por el intento de demostrar las teorías de Sherrington y es deudora de su concepción (está basada en las mismas categorías, es por lo tanto una crítica positiva) . Es en este contexto en el que se sitúan los famosos experimentos con gatos sometidos a privación sensorial para comprobar si eso era cierto. Los gatos seguían respondiendo a estímulos pese a la ausencia de los mismos. Parecería por lo tanto que los arcos reflejos generan actividad no consciente. Así, el gato, pese a estar privado de estímulos sigue ‘escuchando’. Este tipo de problemática condujo a la introducción del concepto de los ‘ritmos internos’, por Graham Brown, (fisiólogo y montañero), que para probar su existencia experimentó con la columna dorsal de gatos. Concibió la unidad funcional del sistema nervioso no como la actividad del arco reflejo sino como la actividad de lo que dio en llamar ‘half-center’, o, alternativamente, de una red de esos centros medios antagonistas. No se le hizo mucho caso a Brown dado que estábamos en pleno sherringtonianismo, sobre todo en el mundo anglosajón. Sí que se le hizo algo de caso en el mundo germano en el que Erik von Holst fue deudor de los elementos críticos formulados por Brown. Estas ideas sobre la residencia de la actividad no el los arcos reflejos sino en los llamados half-center cuajó en la teoría de los operadores lógicos de von Holst. En este caso se dio también un amplio pasotismo por parte de la academia oficial que motivó, tal como nos lo explica Glimcher, la radicalización de este enfoque creando lo que dieron en llamar el ‘reafference principle’. En este punto Glimcher cita a von Holst (p.88) para explicar como muchos animales son capaces de generar aferencia sin la presencia de estímulos en condiciones muy variadas, y también la demostración de la existencia de elementos de coordinación centralizada en artrópodos, peces y mamíferos. Son fenómenos de superposición y acoplamiento cuya interacción, entendía von Holst, produce efectos parecidos a los descritos por la psicología de la forma (Gestalt psychology) en la organización subconsciente de la percepción sensorial. Consumaron de esta forma una inversión en la concepción del objeto investigado, pasando del arco reflejo a centrarse en el estímulo aferente, de forma que el objeto ya no era la relación de los componentes del arco reflejo sino:
the characteristic feature of this new conceptual framework is… [that] rather than asking about the relationship between a given afference and the evoked efference (i.e., about the reflex), we set out in the opposite direction from the efference, asking: What happens in the CNS [central nervous system] with the afference (referred to as the “reafference”) which is evoked through the effectors and receptors by the efference? (Von Holst 1950).

Y explican el triunfo de la otra visión de este modo

This misunderstanding probably has psychological mmotives as well. It is much stisfaying in view of the naive requirement for causal explanation to be able to relate a visible motor activity of the body to a visible alteration on the enviornment, than to invoke invisible ebergy turnover within the CNS. the latter is apparently felt to be semi-psychological.
Y concluyen:
Under at least some conditions, output signals produced by nervous system can become input signals through a kind of internal feedback. This is a possibility that lies outside the basic postulates of reflex theory.
En este punto introduce Glimcher un paralelo interesante con las teorías lógicas predominantes en el siglo XX:
In much the way that the mathematician George Boole had argued that many proofs could be built from a few simple postulates, Sherrington and his students had argued that many deterministic behaviors could be bnuilt from a few classes of reflex phenomena. But Sherrington and his students had actually gone farther than this; they had suggested that all deterministic behavior which animals exhibit could be produced with a single set of deterministic reflex-based operators. In a sense they had tried to make an argument more similar to Frege’s than to Boole’s. Recall that Frege had tried to demonstrate that his logical system could be used to prove anything that was true in much the same way that the classical reflex theorists had argued that a small of simple operators could be used to model any deterministc behavior. That was, in a sense, Sherrington’s deepest and most philosophical claim, and Von Holst had no explicit problem with this idea. where Von Holst parted company with Sherrington was over what operators were necessary for this program. [p.94]
El estudio de las neuronas que comenzó en los años 60 provocó la matización de todas estas visiones, y fundamentalmente la corrección de la hasta aquel momento dominante teoría reflexológica. Se encontró que en el cerebro había algo parecido a lo que von Holst llamaba ‘reafferent signals’: los circuitos que generan las conductas deterministas no pueden ser explicados unicamente por referencia a los reflejos, había que introducir los conceptos holstianos de osciladores y reaferentes.
Un segundo tipo de crítica realizada a la reflexología argumentaba que si obserbamos la forma en la que funcionan los reflejos podemos darnos cuenta de qu ese organizan en torno a metas, objetivos. Los reflejos son un buen modelo para explicar los comportamientos simples, pero la existencia de esas metas a las que están dirigidos parece indicar que están organizados de forma jerárquica para la consecución de metas, no siendo sólo una cadena de reflejos locales que matienen cierta relación. Paul Weiss (Viena años 20) identificó una de las principales limitaciones de la teoría de los reflejos: su incapacidad para explicar el comportamiento complejo y flexible que caracteriza a muchos de los seres vivos. Lo que haría el sistema nervioso sería conectar el estímulo con la meta a alcanzar, sería una evolución del ssitema nervioso para que los animales pudiesen proceder al movimiento apropiado teniendo en cuneta el estímulo que perciben:
All movements, he suggested, must be the product of hierarchically organized global system that controls behavior. Little or nothing, he proposed, is organized by the nervous system at the local level of coordination that reflexes were postulated to employ. [p.100]
El objetivo rector sería, por ejemplo, la comida, respecto de la que se ordena toda la conducta del animal). Pone el ejemplo de la salamandra, siendo el animal del que se dedica a estudiar su conducta.
Existió un tercer tipo de crítica ampliamente ignorada y de la que Glimcher se ocupa desarrollada por Nikolai Bernstein. Escribió un artículo en 1935 que inició una línea personal de trabajo que se prolongó más de 30 años. Su crítica consistía en considerar, como Weiss, que el sistema nervioso debería organizarse en torno a metas. Y el conjunto de conductas desarrolladas po el sistema nervioso no podía ser explicado por el simple recurso a la teoría de los reflejos locales. Su enfoque se basó en la idea de que para entender el funcionamiento del sistema nervioso debemos pensar en términos de resolución de qué problemas es fruto la evolución del mismo. Así comenzó a pensar en términos del problema de la coordinación en animales, de su tipología y las partes que la componen, problema que pensó debía establecer en términos matemáticos, dado que ese era el problema que el sistema nervioso tenía que resolver, el del cómputo para la mejor solución. El problema de la coordinación involucra para Bernstein dos problemas distintos: el primero tiene que ver con la recepción del estímulo: en él lo que se busca es dar respuesta más apropiada a ese estímulo (qué movimiento conviene). Esto fue denominado el problema cinemático. Dado un estímulo qué movimiento o conjunto de ellos resuelve el problema para lograr la meta que tengo en mente. Este es el problema en el que se había centrado la reflexología, pero existía un segundo problema, que es en el que se centra Bernstein, al que llamó problema dinámico. Sería el problema de la pauta de contracción muscular precisa para la resolución del problema cinemático. Estudió con mucho detalle los movimientos musculares y la respuesta óptima de los mismos para lograr determinadas metas cinemáticas. Consideró, de forma para nosotros estimulante, que los dos problemas, estando en dependencia mutua, eran de naturaleza muy diferente. Sería en torno a esta diferencia (lo cinemático respecto de lo dinámico) respecto de lo que se organizaría jerárquicamente el sistema nervioso.

G³ (Glimcher intro)

comenzamos con estas palabras la anunciada excursión por el segundo de los elementos que componen G³… {…; Glimcher;…} [aquí bio+ publicacionesgrupo de investigación]. Es el cuerpo como maquinita de engranajes lo que se nos presenta Glimcher en “Decisions, Uncertainty, and the Brain“, con el subtítulo de “The Science of Neuroeconomics“. Me llama la atención que algunos de los economistas que están intentando la traducción conceptual de un enfoque tan novedoso y radical (estoy pensando en tí, Don ross) lo hagan para no modificar en absoluto nada de lo que la Economía Neoclásica (y aledaños) tiene que decirnos. De hecho el mensaje final es bastante curioso: los desarrollos teóricos de la ciencia económica (la micro sobre todo, pero también cierta concepción de la macro) han venido a ser una especie de intuición a priori de aquello que los neurocientíficos están descubriendo que es nuestro cerebro. El cerebro evalúa (inconscientemente) las acciones con respecto a lo que resulta de las consecuencias (en términos hedónicos). El cerebro sería una máquina de calcular sirviéndose de los fielesque suponen el placer y el dolor. Este tipo de desarrollos están principalmente presentes en la obra de Don Ross, que veremos en futuros episodios, ahora nos centraremos en el libro antes citado de Glimcher. Una buena parte del libro se detiene sobre la evolución del conductismo, el concepto de «reflejo» y la explicación bastante repulsiva para este que escribe de experimentos con animales. La reflexología (corriente psicológica encuadrada en el conductismo) ha tenido sus altos y bajos, sus críticas y matizaciones desde hace ya más de un siglo. La tésis fundamental de Glimcher en el libro que nos ocupa es que pese a los complicados modelos empleados por los científicos estudian el funcionamineto cerebral, pese a que no existe neurobiólogo profesional que trabaje con modelos reflexológicos (todos incorporan mecanismos extra-reflejos como los osciladores, modos de organización jerárquica, y la reaferencia «reafference»), en la práctica la mayor parte de los neurobiólogos cuando piensa sobre cómo el sistema nervioso produce determinadas conductas las ideas reflexológicas están profundamente inscritas en los modelos explicativos usados para describir esos fenómenos.
  • Un reflejo.
Sherringtonfue el pionero en este tipo de consideraciones conductistas. Glimcher recurre a él para la definición de aquello que es un felejo: “A ‘reflex’ can be diagrammatized as an animal reacting to a ‘field’ containning it. Animal and field are of one category,… they are machines which interact –a point taken by Descartes.”
Seríamos marionetas movidas por estímulos que proceden de un entorno determinado. El concepto de «reflejo» introduce tres estructuras separadas: un órgano efector (por ejemplo células musculares); un patrón de conducción nervioso o conductor; un órgano iniciador o receptor en el que la reacción comienza. Son estudiadas las reacciones del conductor, o cuando menos dos células nerviosas, una conectada con el el receptor y la otra con el efector. Glimcher incluirá el receptor como parte del sistema nervioso realizando la misma consideración para el resto de la estructura encadenada conocida como arco reflejo (receptor, conductor y efector).
El arco reflejo es el mecanismo conjunto del sistema nervioso cuando el sistema es considerado en su función integradora. La unidad de reacción en cuanto a su integración nerviosa es el reflejo, siendo todo reflejo una reacción integradora mientras que no existe acción nerviosa de tipo reflejo que constituya un acto completo de integración. [viene en “Decisions, uncertainty,…” p. 61]

g³: Bailar hasta que la música cese (largo)

Esta entrada va como conclusión de la primera parte de G³, la referida a gigerenzer en la que también, como complemento, hemos tenido en cuenta a Vernon Smith. Estas conclusiones tienen en cuenta la confrontación de la visión de esta gente con una interpretación propia (asimilada) del papel de la creencia en Žižek. En una conferencia (que está en youtube y de la que ahora no dispongo referencia) camarada Žižek nos da un curso acelerado de lógica. Para ello recurre a la teoría de lo cognoscible según Rumsfled(si, el ex-secretario de defensa) en la que éste indica las razones para una intervención militar de Irak. 

Nos dice Rumsfeld que existen razones basadas en cosas que sabemos (Sadam tiene armas de destrucción masiva), cosas que sabemos que no sabemos (la cantidad de esas armas que posee) y cosas que no sabemos que no sabemos (esto es, lo completamente incognoscible, aquello que más nos atemoriza: podría tener armas nucleares). Ante la teoría del conocimiento Rumsfeldiana responde Žižek que en esa combinación lógica [en inglés {know knows; know unknows; unknows unknows}] falta un elemento {unknows knows}, esto es, aquello que no sabemos que sabemos, o, dicho de otra forma, el saber no consciente en nostros, detro del cual está el inconsciente. El esquema de las posibilidades de conocimiento y conciencia del mismo sería así: 
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| LO Q SABEMOS              | LO Q SABEMOS                        |
| Q SABEMOS (Q_I)           | Q NO SABEMOS (Q_II)             |
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| LO Q NO SABEMOS        |   LO Q NO SABEMOS              |
| Q SABEMOS(Q_III)          |  Q NO SABEMOS (Q_IV)          |
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En la wikinos lo explican asi. Este esquema nos puede ser muy útil a los economistas para localizar nuestras principales dificultades a la hora de integrar en nuestros esquemas teóricos la relación entre el conocimiento, entorno, instituciones, racionalidad y creencia. (Precisamente los temas que me interesan so much). Primero repasaremos cada uno de los cuadrantes indicando su relación con los esquemas en los que se basa la economía neoclásica versión Arrow (al que dedicamos el primer post de esta serie), para después introducir la interpretación que se haría de los mismos si nos ponemos las lentes teóricas de V. Smith y en cierta medida de Gigerenzer.
  • PARA LA ECONOMÍA NEOCLÁSICA Y ALEDAÑOS.
Q_I: En la economía neoclásica de equilibrio general nos encontramos aquí y en ninguna otra parte. Lo decisivo para las decisiones tomadas por los agentes económicos (individuos y empresas) sería el conocimiento consciente que poseen; la racionalidad cumple un papel garantista en el sentido de que la coherencia que implica sirve de correa de transmisión entre preferencias, conocimiento y maximización. Las desviaciones respecto de este modelo serían consecuencia de fallos de mercado (concentración de poder, mercados incompletos, principalmente: Sería Arrow 86, con el que comenzamos esta serie G³). Las instituciones óptimas serían aquellas que permiten que este tipo de racionalidad, asociada al conocimiento consciente, fuese lo más amplia posible: el propósito de las políticas económicas y los marcos institucionales sería maximizar Q_I a costa de los otros cuadrantes.
Q_II: Me resulta más difícil interpretar este cuadrante pero quizás sea el más importante desde un punto de vista epistemológico para la teoría económica de las últimas décadas –no lo sé-. Lo identifico con todo aquello que tiene que ver con el cálculo de probabilidades y el bayesianismo. Existe una teoría del conocimiento en economía que construye en base a Teoría Bayesiana, algunos de los cuales defienden incluso que positivamente el sujeto económico construye efectivamente así sus expectativas. Consistiría en la recolección de datos pasados para la inferencia futura. en ese sentido sería posible la construcción de un mapa de lo desconocido: sería una especie de dominación de los eventos por venir. Es una ampliación del marco anterior introduciendo el riesgo como algo que puede ser dominado.
Q_III: no tendría espacio en este tipo de concepciones.
Q_IV: Lo completamente desconocido, que se suele denominar “incertidumbre en el sentido de Knight” ha sido largamente olvidado pese a que fue tratado por Hayek y por Keynes. Hay quien culpa a Samuelson y a Arrow de ese dejar de lado. Recientemente se ha puesto de moda siendo importante señalar que existen teóricos que defienden la posibilidad de dominar, o domesticar ciertos aspectos de la incertidumbre, de reducirla o minorar sus potenciales efectos negativos mediante regulación. 
  • PARA HAYEKIANOS Y ALEDAÑOS (en nuestro caso hablamos ahora de Gigerenzer y Smith).
Q_I: No cumple un papel fundamental en la emergencia de un orden racional. Tiene su lugar positivo en la dinámica económica cuando ocupa su sitio; no se debe intentar que sea protagonista. Todo intento de decisión económica basada en este tipo de racionalidad consciente que sobrepase el marco local resulta en catástrofe. Las instituciones adecuadas son aquellas que permiten la coordinación social sin el recurso excesivo a Q_I.
Para esta clase de concepciones no es preciso que coincidan creencia y realidad. Puede ser que los agenes piensen que están haciendo una cosa cuando en realidad están haciendo otra y resultar todo ello en resultados óptimos.
Q_II: en este caso es donde nos es más útil Gigerenzer: su énfasis en el frecuentismo y su rechazo del bayesianismo son coherentes con este tipo de visiones en las que el conocimiento local se basta, e incluso existen situaciones en las que “menos es más” desde el punto de vista de la información relevante para la toma de decisiones. Se plantea la posible gestión del conocimiento tanto consciente como inconsciente. En el caso del conocimiento consciente lo importante seria la identificación de pocas variables altamente relevantes para la toma de decisiones en contexto de racionalidad ecológica limitada, en el sentido de escasez de tiempo y capacidades. Con respecto al enfoque anterior en este caso cobra especial importancia el entorno en el que se toma la decisión existiendo la posibilidad de “cultivar” ese entorno para la toma de decisiones. En el enfoque bayesiano toda la información es relevante y cuanto más mejor; evidentemente es importante el entorno pero no en el mismo sentido que en el de Gigerenzer, para el que lo relevante es la estructura informativa de ese entorno. Supongo que todo es más complejo de lo que yo lo estoy exponiendo aquí pero estas son, de momento, las conclusiones que puedo sacar.
Q_III: En este caso sí es significativo el papel de lo no-consciente. Lo racional del sistema económico estaría en el orden emergente derivado de las instituciones en funcionamiento por lo que existe, si, un saber que no se sabe, una generación de información que determina resultados ordenados y que poseen una racionalidad económica que puede ser descubierta mediante la ciencia económica, pero que no precisa de conciencia. Los ejemplos serían las fuerzas presentes en la oferta y la demanda que tienden hacia un equilibrio o la igualación de las productividades marginales sin el concurso consciente de los agentes en esos procesos. Además están los mecanismos de toma de decisiones óptimas y que poseen un tipo de racionalidad ecológica en el sentido de Gigerenzer. Muchos agentes toman decisiones óptimas mediante reglas estilo «fast and frugal» sin ser conscientes de que las están utilizando: sería el ejemplo del jugador de rugby que intercepta la pelota ovalada mientras corre. Además se defiende la posibilidad del diseño consciente de mecanismos no conscientes para la toma de decisiones: es una de las cosas en las que trabaja Gigerenzer: muchos de esos mecanismos óptimos son no conscientes debido a que nuestro sistema cognitivo los ha integrado como automatismos (sobre esto veremos más cosas cuando entremos al trapo con Glimcher)
Q_IV: Lo totalmente desconocido. Aquí, hasta donde yo sé, los hayekianos respetan totalmente el sentido dado por Knight a lo incierto: aquello que es totalmente inesperado y por lo tanto inmanejable: no es posible hacer nada al respecto, sólo ser conscientes de ello. Existe un libro de Taleb “The black swan” que trata este tema y que me resulta completamente ignoto. Pero me interesa porque no sólo trata de la incertidumbre sino también del conocimiento como ilusión: muchas veces pesamos que sabemos cosas cuando realmente no es así, sino que se trata de ilusiones. 
  • ESE MARXISMO QUE TANTO ME GUSTA. (Žižek)
El gran problema para la optimización en las dos versiones anteriores la conducta racional reside en los cuadrantes Q_II y Q_IV, en nuestra falta de conocimiento, y se diferencian en las formas de abordar ese problema debido a que poseen diferentes concepciones de la racionalidad y la forma en que está se manifiesta: decisiones conscientes con toda la información posible o a través de mecanismos institucionales que generan un orden emergente ante las limitaciones de la cognición individual. Para Žižek, y para el marxismo también, el problema no es la falta de conocimiento, o no tiene por qué serlo, sino la ideología derivada de las instituciones que dominan la sociedad. Nos centraremos en Žižek, su forma de entender lo que es la creencia, las instituciones, el conocimiento, etc. Veremos también cómo y por qué el esquema anterior no nos sirve.
Q_I: Sí que existiría la posibilidad de un conocimiento de la representación que nos hacemos de la realidad, pero estaríamos limitados por esa capacidad representativa. En cierto modo esto estaría en consonancia con algunos de los argumentos de Taleb en “The Black Swan”. Esta representación de lo real no tendría una correspondencia con «lo real», en el sentido lacaniano, tan importante para Žižek, y en el que no entraremos para no enredarnos. El posicionamiento ontológico de Žižek no es sin embargo el de un relativismo culturalista en el sentido posmoderno sino es materialista en el sentido de que lo único que existe es materia, las ciencias naturales nos proporcionan explicaciones sobre los fenómenos que estudian y nos dan información valiosa sobre el entorno: la posibilidad de realizar una contabilidad del agua, estimaciones sobre el calentamiento atmosférico y su causalidad etc. Pero es subjetivista en lo que se refiere a la construcción inevitable que hacemos de esa realidad, que debemos interpretar mediante metáforas e incorporar simbólicamente; también es así en cuanto al valor en el sentido económico; en esto no es como el marxismo ortodoxo que defiende una teoría del valor en la que la variable relevante depende del nº de horas incorporadas en el proceso productivo, siendo una teoría objetivizadora.
Otra característica importante del sistema Žižek y que entronca directamente con Q_II y Q_III es que no asigna el mismo lugar al conocimiento que a la creencia, y aquí sí es marxista en un sentido más ortodoxo. Esta disociación entre conocimiento y creencia más el lugar que ocupa lo inconsciente en la manifestación de la creencia hacen que el esquema anterior no sirva. Pasamos a (intentar) explicar por qué. En términos marxistas estaríamos hablando de la teoría del fetichismo de la mercancía complementado con ciertas lecturas hegelianas. Que el lugar de la creencia no coincida con aquello que conocemos es importante porque las decisiones que tomamos y las creencias inconscientes sobre lo que debemos hacer estarían fuertemente correlacionadas. La disociación o no entre lo que conocemos como realidad objetiva mediada simbólicamente (conocimiento científico y técnico) y lo que creemos conscientemente que se corresponde con esa realidad mediada, (i.e. la explicación que creemos como apropiada a ese conocimiento) se plasmaría a través de nuestros actos; éstos a su vez son portadores de creencias inconscientes (tanto en el sentido de no-conscientes como de inconscientes). Estos actos son los que nos hablan de las creencias que practicamos y que están fuertemente afectadas por las instituciones y los hábitos sociales. Pueden ser sintomáticas de creencias de las que no somos conscientes, a veces para justificar la coherencia de nuestra lectura del mundo pero que no redundan en modificaciones conductuales tendentes a modificar nuestra conducta para hacerla acorde con nuestro conocimiento consciente.
Un buen ejemplo sería el de la obesidad: estando obeso es posible que sepas que estás obeso (báscula, espejos), que no te guste estar obeso (sabes de los problemas de salud que acarrea, visión social negativa, dificultades de movimiento), que desees no estarlo y que sin embargo sigas comiendo mal. ¿Por qué no modifican su conducta si saben que están actuando en contra de si mismas? De hecho si analizamos el problema no es sólo una cuestión de hábitos personales sino que entran en juego factores de poder, sociales y económicos (la obesidad en EEUU afecta primeramente a mujeres hispanas, después a mujeres negras, hombres hispanos, hombres negros, etc). Sabemos una cosa y hacemos otra, la creencia (sobre lo que toca hacer) está en lo que hacemos, no en lo que sabemos. Aveces generamos síntomas que intentan enfrentarse a esa disonancia: hacemos dieta, compramos productos light, pero son intentos que no logran modificar nuestra creencia a nivel de hábitos básicos. Los conflictos que generan este tipo de conductas son sintomáticos de las contradicciones que vivimos. Puede parecer un ejemplo tonto desde el punto de vista económico pero es ampliamente extensible: problema ecológico (es exactamente lo mismo, sabemos, queremos, deseamos pero…). la mayor parte del consumismo moderno se basa en la misma lógica (fetichismo de la mercancía a la Žižek). El lugar de la creencia en Žižek estaría en determinada clase de actos que tienen un significado social y son las instituciones las que determinan nuestras creencias en el sentido de lo que toca hacer, muchas veces inconscientemente, en contra de lo que conscientemente sabemos bueno o malo. Así sería posible pensar una cosa y actuar en desacuerdo. Esa dimensión social de la creencia tendría su lectura hegeliana: en la creencia social se incorpora la autoconciencia institucional, sería una forma de manifestarse la lógica de las instituciones en las que estamos inmersos. Un último ejemplo -no de menor importancia- sería el de la explotación de las trabajadoras: los empresarios saben que todas las personas son iguales, desean tratar a todas por igual, pero, a la hora de ser empresarios no sólo tratan a las trabajadoras como cosas, sino que a las de género femenino les pagan menos. No es necesario suponer que los empresarios son gente en si misma malvada, pueden ser generosos filántropos que se compadecen de la miseria humana por una parte y explotadores y discriminadores por otra.
Resumiendo: cuando nos situamos en Q_I la lectura que podríamos hacer ‘a la Žižek’ es que el conocimiento consciente es importante socialmente siempre que a su vez seamos conscientes del desacoplamiento entre aquello que sabemos y aquello que hacemos (debido a lo inconsciente de las creencias sociales incorporadas en las instituciones). En esta lectura la división entre cuadrantes Q_II y Q_III no tendrían mucho sentido y cobrarían un papel completamente distinto que en los dos casos anteriores. Aquí no se trata de gestionar creencias para aproximarlas a la realidad, de generar racionalidad a base de más información sobre el mundo o a base de instituciones que faciliten un orden optimizador para que así podamos tomar decisiones más eficientes sino de la relación que se establece entre conocimiento consciente y creencias conscientes por una parte, y creencias inconscientes manifestadas a través de conductas sociales. Hay tres niveles según Žižek: la posible representación objetiva de lo que son las cosas que coincide con lo que creemos conscientemente que son; nuestra conducta en respuesta a como pensamos que las cosas son; por último la creencia que incorporan esas conductas. En caso de incoherencia es posible sentirse culpable o no dependiendo de si existe una legitimación social en lo que hacemos. Es posible negar Q_I transformando la lectura simbólica de forma que lo que se convierte en una realidad es la creencia, se toma como un dato, como lo hace Gary Becker al buscar una causalidad a cualquier comportamiento ideológico; otro ejemplo todavía mejor sería las distintas actitudes ante el cambio climático: es posible negarlo como hace José María Aznar y proponer que tal cosa no existe, es una forma de acomodar la realidad a las creencias que se tienen. Otra forma más sutil sería la reafirmación de las creencias pese a que los datos sean tozudos: sabemos que existe el cambio climático, es negativo y somos los responsables, pero es posible que, manteniendo nuestras actitudes e instituciones presentes podamos modificar los resultados a nivel global: impuestos, mercados de contaminación y todo lo que se ha dado en llamar crecimiento sostenible. Aquí existe una negación pero opera a otro nivel: no se niega la representación de la realidad que nos ofrece la ciencia sino que ocultamos una parte de los mecanismos causales (a la Taleb) en esa representación y generamos actitudes compensatorias para mitigar esa negación: reciclaje, comer productos ecológicos, vestir ropa de comercio justo… no cambiamos lo fundamental, pero hacemos algo para no sentirnos mal. Es una especie de filatropía ambiental. Primero nos cargamos el planeta y después hacemos algo para no sentirnos culpables. Esto es posible, esta actitud, debido a esa disociación entre lo que creemos por causa de la representación simbólica que hacemos de la realidad y las creencias incorporadas en nuestro actos. En todo esto hay algo de Sistema Cognitivo I y II, de los que hablé en el ANEXO II.
Existe, cuando hablamos del problema ambiental una cuestión a mayores: la imposibilidad de vernos realmente con las consecuencias de nuestros actos dado que esas consecuencias se difieren en el tiempo. Cuando realmente pase lo que ha de pasar (cuyas consecuencias desconocemos por completo) será tarde. Así, sabemos que nos estamos cargando el planeta y nos preocupa realmente el estarnos cargando el planeta; además debido a esa preocupación generamos una serie de conductas tendentes a dar respuesta a esos problemas de los que somos conscientes: Kyoto, reciclaje, promoción de las renovables; pero esos actos nos sirven inconscientemente como excusa, sabemos que no son suficientes; es en nuestros actos donde se incorpora la creencia decisiva, aquella que se deriva de nuestra conducta: “no nos importa lo que le pase al planeta”. Esta última sentencia ha de ser explicada: no es que no nos importe sino que no somos capaces de integrar simbólicamente las consecuencias de nuestros actos. Debido a que funcionamos de una forma determinada nuestras creencias subjetivas están dominadas por nuestros actos cotidianos que son los que nos dicen qué debemos hacer (más allá de adicciones y malas representaciones o atracción por el riesgo). Pese a que sabemos una cosa en el sentido de que conocemos unos datos que se nos dan creemos otra corporalmente en el sentido de aquello que toca hacer: seguir consumiendo, actuando en base a las señales simplificadas que nos envían los precios; competir por los nichos de mercado; crear necesidades y “fidelizar a los consumidores”;… Sabemos que todo esto conduce al desastre pero no somos capaces de actuar de otra forma. Es lo mismo que pasó con la crisis financiera en los últimos años y que también se explica en “The inside job”: “Hay que bailar hasta que la música se detenga”. A lo que Žižek respondería “es imposible dejar de bailar mientras ese ritmo no cese.”
Aquí la crítica Žižekiana consistiría en la necesidad de transformar el marco institucional (democratizar la empresa, por ejemplo) para modificar las creencias sociales (i.e. aquello que sabemos que no sabemos estaría en ese desacoplamiento conocimiento – creencia). Muchas veces habría que tener en cuenta Q_I (i.e. dado que las reservas de agua en España se están agotando hemos de modificar el marco de toma de decisiones para la gestión de recursos hídricos, pero teniendo en cuenta nuestra estructura conocimiento — creencia — conducta no vale sólo una política de incentivos, o una privatización de los recursos…)