Winter is coming (parafraseando)

Identificación y debilidad
Llevo un mes organizando las piezas de un puzle. Se trata de los argumentos teóricos, las críticas, los apoyos, los malos entendidos y las confusiones a los que dio lugar el famoso artículo de Friedman de 1953 (F53). No he escudriñado todavía demasiado, además la mar es tan extensa que no es posible agotarla. Para acercarme sin correr el peligro del ahogo he recurrido a Blaug (The methodology of economics), a Mäki (Unrealistic assumptions and unnecessary confusions: Rereading and rewriting F53 as a realist statement) y a Bonald (A Critique of Friedman’s Critics). Cada uno representa una forma distinta de aproximarse a nuestro problema. Con Blaug obtenemos una magnífica presentación histórica del artículo de Friedman, de las reacciones a las que dio lugar y de los argumentos presentados por distintos economistas normalmente en contra de F53. Bonald me ha servido para detenerme en cuestiones metodológicas muy concretas de la argumentación de Friedman. Es una defensa del intrumentalismo y una carga en contra de los críticos del artículo por no haber entendido qué es lo que se afirma y se niega en el mismo. Es un buen complemento de la exposición al respecto de Blaug en algunos puntos aunque considero que no da una respuesta adecuada a alguna de las críticas presentadas por Koopmans y Winter, a los que todavía no he leído. Y por útlimo Mäki, que contra su maestro demuestra que es posible una lectura realista de F53 siendo fiel a algunos de sus más poderosos argumentos. considero, o eso me parece de momento, que es bastante escrupuloso en su reformulación de los argumentos centrales de F53.

Lo que sigue es una exposición que intenta construir una pauta lógica. No es el resumen de un mes de trabajo sino la composición de algunos argumentos que me parecen interesantes después de haber trabajado los tres textos. He estado ojeando de nuevo los artículos de North & Denzau y de Satz & Ferejohn. Me sorprende la lectura que N&D hacen de F53 después de haber leído a Baulg; se me hace ahora evidente que existe una lectura del artículo compuesta de estereotipos y que el F53 del individualismo metodológico, el máximo y más desafiante, el más descarado representante de la “racionalidad sustantiva” es sólo un espectro.
Comienzo por lo tanto con lo que Mäki considera el solomillo de F53 y con la reformulación que propone. Nos dice que lo que Friedman intenta es explicar la dinámica competitiva como generadora de la conducta maximizadora. Esta hipótesis es reformulada por Mäki diciendo que la conducta de maximización de beneficios es aquella conducta que produce los máximos beneficios. Lo que puede parecer tautológico no lo es. Es el movimiento que Mäki llama ‘paraphrasing assumptions’. Supone modificar afirmaciones de forma que entendamos mejor lo que de verdad quieren decir. Cuando se afirma que los directivos de empresas bajo dinámicas competitivas maximizan beneficios estamos diciendo que la conducta seleccionada bajo marcos competitivos es aquella que maximiza beneficios. Y cito:

“The assumption in question is profit maximization, understood literally as dealing with goals and computations taking place in businessmen’s extended minds: by going through a series of marginalist calculations, they consciously infer what the maximizing behaviour is, then take action accordingly. The paraphrase of this assumption dispenses with the decision procedures behind overt behaviour, and makes claims about that behaviour only. The assertion now made is about behaviour that ends up with maximum profits – rather than about profit maximizing motives and calculations. F53 indicates optimism that so paraphrased, the assumption has a fair chance of being (at least approximately) true.”

Realmente lo que se está formulando mediante F53 es la idea ya presente en Alchian 1950, a la que tantos economistas han recurrido desde entonces: existe un mecanismo de selección similar al de la selección natural que favorece a unas conductas respecto de otras; en el caso de las intituciones de mercado la conducta que resulta favorecida es aquella que maximiza beneficios.
Seguimos con Mäki, que nos dice que la respuesta realista a este argumento tiene dos partes, nos dice Mäki recurriendo, al igual que Blaug, a Koopmans 1957: es necesario desarrollar una teoría que dé cuenta de los mecanismos evolutivos que posibilitan ese tipo de dinámicas. Creo que la economía institucional es una aventura teórica en esa dirección. Una segunda respuesta realista tiene que ver con la necesidad de dar cuenta de la locución ‘as — if’ que conecta la búsqueda de la maximización del beneficio como una meta consciente y deliberada así como de una conducta manifiesta. Esta segunda vía creo que está representada por una parte por los defensores de lo que North llama ‘racionalidad sustantiva’ pero por otra, y de forma interesante y quizás no tan clara, por los herederos de Kahneman & Tversky, que si bien no estudian la conducta maximizadora sino más bien la desviación respecto a la misma lo hacen de una forma en la que establecen una tipología de desviaciones, algo así como un mapeado de aquello que nos aparta de la pura persecución del interés. Estoy pensando en los que estudian el interés propio y las emociones y sesgos cognitivos (Loewenstein, Rabin, Camerer, Thaler, los propios K&T, etc). Ambas vías, efectivamente, suponen la búsqueda de un realismo que se supone que F53 niega.
Es en este punto interesante observar que la reformulación propuesta por Mäki, según sus propias palabras, no supone ningún tipo de conductismo y que lo que defiende está muy alejado de las metodologías comportamentistas. Se trata más bien de estudiar los fenómenos de maximización bajo ciertas condiciones ideales de competencia. Es así más próximo, creo, a las formas de hacer de Vernon Smith y su Economía Experimental que a las de los economistas comportamentistas. Para ello es preciso estudiar qué fuerzas son importantes a la hora de entender determinado tipo de fenómenos, en nuestro caso serían las decisiones tomas por los agentes económicos estudiando bajo qué condiciones maximizan, y por qué no lo hacen en otras ocasiones. El aíslamiento sería la ficción, no así las fuerzas aísladas. Es en esta parte en la que deben ser consideradas las cuestiones del correcto parafraseado, de la formulación que se corresponde con el verdadero problema que queremos resolver. Y es aquí, creo, donde me faltan las lecturas, en concreto de Winter y de Koopmans. Para Friedman las condiciones ideales tienen que ver, creo, con derechos de propiedad bien definidos, información perfecta, etc. En esas condiciones la competencia entre agentes hace que los resultados de mercado sean tales que es como si los agentes fuesen maximizadores (racionales, con preferencias bien ordenadas, etc).
Me acuerdo leer en North que el dilema del prisionero supone en este sentido uno de los retos más desafiantes para los economistas dado que formula una estructura para la interacción de los agentes que respetando las condiciones de competencia perfecta su resultado no es la maximización. Y me acuerdo también de Ostrom, demostrando cómo en determinadas circunstancias es mejor la gestión en común de recursos productivos en los que no es posible establecer límites de acceso que aquella derivada de gestión individual: situaciones en las que los agentes acaban cooperando produciendo resultados más próximos al óptimo. Ésta sería la alternativa de Ostrom: no sólo ‘el mercado o el estado’.
Creo que Ostrom no cabe en la formulación de F53, y creo que sí cabe en el parafraseado de Mäki. Mäki nos dice que no importa la conducta real de los hombres de negocios sino la derivada de una estructura apropiada; bajo esa estructura la conducta es la maximizadora. Lo que dice Ostrom es que las estructuras competitivas no siempre producen los resultados óptimos dada la naturaleza de determinado tipo de bienes. La afirmación de Mäki es distinta y no contradice a la de Ostrom siendo más general, pero la de Ostrom señala un límite a la de F53: No toda conducta bajo condiciones de competencia produce conductas maximizadoras.
De todas formas mi crítica no va por ahí sino por algo apuntado por Blaug mediante Winter: la dependencia de los procesos evolutivos de las condiciones del entorno y la importancia de las estructuras desarrolladas mediante los procesos de optimización, las vulneravididades de toda una vida de rutinas que de repente resultan obsoletas. Sería una versión de la crítica que se hace a los darwinistas que consideran la evolución como un proceso de selección del más adaptado, y pretende no ser sólo una versión de lo expuestos que estamos ante la posibilidad de la caída de un meteorito.
No quiero defender la posibilidad de una alternativa a la Ostrom, que conviva con el mercado, de una especie de complementariedad entre dos formas de producir coordinación y eficiencia sino apuntar a las debilidades de lo que se construye pudiendo resultar en colapso; explicar también por qué, pese a la posibilidad de ser conscientes de esas debilidades es posible que no se les ponga remedio. Es posible también criticar la propia bondad de la construcción, cuestionarse aquello que se hace desde un punto de vista normativo, pero quiero dejar eso aparte y centrarme en los puntos críticos que consituyen nuestra fragilidad de una forma positiva.

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