g³: Bailar hasta que la música cese (largo)

Esta entrada va como conclusión de la primera parte de G³, la referida a gigerenzer en la que también, como complemento, hemos tenido en cuenta a Vernon Smith. Estas conclusiones tienen en cuenta la confrontación de la visión de esta gente con una interpretación propia (asimilada) del papel de la creencia en Žižek. En una conferencia (que está en youtube y de la que ahora no dispongo referencia) camarada Žižek nos da un curso acelerado de lógica. Para ello recurre a la teoría de lo cognoscible según Rumsfled(si, el ex-secretario de defensa) en la que éste indica las razones para una intervención militar de Irak. 

Nos dice Rumsfeld que existen razones basadas en cosas que sabemos (Sadam tiene armas de destrucción masiva), cosas que sabemos que no sabemos (la cantidad de esas armas que posee) y cosas que no sabemos que no sabemos (esto es, lo completamente incognoscible, aquello que más nos atemoriza: podría tener armas nucleares). Ante la teoría del conocimiento Rumsfeldiana responde Žižek que en esa combinación lógica [en inglés {know knows; know unknows; unknows unknows}] falta un elemento {unknows knows}, esto es, aquello que no sabemos que sabemos, o, dicho de otra forma, el saber no consciente en nostros, detro del cual está el inconsciente. El esquema de las posibilidades de conocimiento y conciencia del mismo sería así: 
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| LO Q SABEMOS              | LO Q SABEMOS                        |
| Q SABEMOS (Q_I)           | Q NO SABEMOS (Q_II)             |
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| LO Q NO SABEMOS        |   LO Q NO SABEMOS              |
| Q SABEMOS(Q_III)          |  Q NO SABEMOS (Q_IV)          |
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En la wikinos lo explican asi. Este esquema nos puede ser muy útil a los economistas para localizar nuestras principales dificultades a la hora de integrar en nuestros esquemas teóricos la relación entre el conocimiento, entorno, instituciones, racionalidad y creencia. (Precisamente los temas que me interesan so much). Primero repasaremos cada uno de los cuadrantes indicando su relación con los esquemas en los que se basa la economía neoclásica versión Arrow (al que dedicamos el primer post de esta serie), para después introducir la interpretación que se haría de los mismos si nos ponemos las lentes teóricas de V. Smith y en cierta medida de Gigerenzer.
  • PARA LA ECONOMÍA NEOCLÁSICA Y ALEDAÑOS.
Q_I: En la economía neoclásica de equilibrio general nos encontramos aquí y en ninguna otra parte. Lo decisivo para las decisiones tomadas por los agentes económicos (individuos y empresas) sería el conocimiento consciente que poseen; la racionalidad cumple un papel garantista en el sentido de que la coherencia que implica sirve de correa de transmisión entre preferencias, conocimiento y maximización. Las desviaciones respecto de este modelo serían consecuencia de fallos de mercado (concentración de poder, mercados incompletos, principalmente: Sería Arrow 86, con el que comenzamos esta serie G³). Las instituciones óptimas serían aquellas que permiten que este tipo de racionalidad, asociada al conocimiento consciente, fuese lo más amplia posible: el propósito de las políticas económicas y los marcos institucionales sería maximizar Q_I a costa de los otros cuadrantes.
Q_II: Me resulta más difícil interpretar este cuadrante pero quizás sea el más importante desde un punto de vista epistemológico para la teoría económica de las últimas décadas –no lo sé-. Lo identifico con todo aquello que tiene que ver con el cálculo de probabilidades y el bayesianismo. Existe una teoría del conocimiento en economía que construye en base a Teoría Bayesiana, algunos de los cuales defienden incluso que positivamente el sujeto económico construye efectivamente así sus expectativas. Consistiría en la recolección de datos pasados para la inferencia futura. en ese sentido sería posible la construcción de un mapa de lo desconocido: sería una especie de dominación de los eventos por venir. Es una ampliación del marco anterior introduciendo el riesgo como algo que puede ser dominado.
Q_III: no tendría espacio en este tipo de concepciones.
Q_IV: Lo completamente desconocido, que se suele denominar “incertidumbre en el sentido de Knight” ha sido largamente olvidado pese a que fue tratado por Hayek y por Keynes. Hay quien culpa a Samuelson y a Arrow de ese dejar de lado. Recientemente se ha puesto de moda siendo importante señalar que existen teóricos que defienden la posibilidad de dominar, o domesticar ciertos aspectos de la incertidumbre, de reducirla o minorar sus potenciales efectos negativos mediante regulación. 
  • PARA HAYEKIANOS Y ALEDAÑOS (en nuestro caso hablamos ahora de Gigerenzer y Smith).
Q_I: No cumple un papel fundamental en la emergencia de un orden racional. Tiene su lugar positivo en la dinámica económica cuando ocupa su sitio; no se debe intentar que sea protagonista. Todo intento de decisión económica basada en este tipo de racionalidad consciente que sobrepase el marco local resulta en catástrofe. Las instituciones adecuadas son aquellas que permiten la coordinación social sin el recurso excesivo a Q_I.
Para esta clase de concepciones no es preciso que coincidan creencia y realidad. Puede ser que los agenes piensen que están haciendo una cosa cuando en realidad están haciendo otra y resultar todo ello en resultados óptimos.
Q_II: en este caso es donde nos es más útil Gigerenzer: su énfasis en el frecuentismo y su rechazo del bayesianismo son coherentes con este tipo de visiones en las que el conocimiento local se basta, e incluso existen situaciones en las que “menos es más” desde el punto de vista de la información relevante para la toma de decisiones. Se plantea la posible gestión del conocimiento tanto consciente como inconsciente. En el caso del conocimiento consciente lo importante seria la identificación de pocas variables altamente relevantes para la toma de decisiones en contexto de racionalidad ecológica limitada, en el sentido de escasez de tiempo y capacidades. Con respecto al enfoque anterior en este caso cobra especial importancia el entorno en el que se toma la decisión existiendo la posibilidad de “cultivar” ese entorno para la toma de decisiones. En el enfoque bayesiano toda la información es relevante y cuanto más mejor; evidentemente es importante el entorno pero no en el mismo sentido que en el de Gigerenzer, para el que lo relevante es la estructura informativa de ese entorno. Supongo que todo es más complejo de lo que yo lo estoy exponiendo aquí pero estas son, de momento, las conclusiones que puedo sacar.
Q_III: En este caso sí es significativo el papel de lo no-consciente. Lo racional del sistema económico estaría en el orden emergente derivado de las instituciones en funcionamiento por lo que existe, si, un saber que no se sabe, una generación de información que determina resultados ordenados y que poseen una racionalidad económica que puede ser descubierta mediante la ciencia económica, pero que no precisa de conciencia. Los ejemplos serían las fuerzas presentes en la oferta y la demanda que tienden hacia un equilibrio o la igualación de las productividades marginales sin el concurso consciente de los agentes en esos procesos. Además están los mecanismos de toma de decisiones óptimas y que poseen un tipo de racionalidad ecológica en el sentido de Gigerenzer. Muchos agentes toman decisiones óptimas mediante reglas estilo «fast and frugal» sin ser conscientes de que las están utilizando: sería el ejemplo del jugador de rugby que intercepta la pelota ovalada mientras corre. Además se defiende la posibilidad del diseño consciente de mecanismos no conscientes para la toma de decisiones: es una de las cosas en las que trabaja Gigerenzer: muchos de esos mecanismos óptimos son no conscientes debido a que nuestro sistema cognitivo los ha integrado como automatismos (sobre esto veremos más cosas cuando entremos al trapo con Glimcher)
Q_IV: Lo totalmente desconocido. Aquí, hasta donde yo sé, los hayekianos respetan totalmente el sentido dado por Knight a lo incierto: aquello que es totalmente inesperado y por lo tanto inmanejable: no es posible hacer nada al respecto, sólo ser conscientes de ello. Existe un libro de Taleb “The black swan” que trata este tema y que me resulta completamente ignoto. Pero me interesa porque no sólo trata de la incertidumbre sino también del conocimiento como ilusión: muchas veces pesamos que sabemos cosas cuando realmente no es así, sino que se trata de ilusiones. 
  • ESE MARXISMO QUE TANTO ME GUSTA. (Žižek)
El gran problema para la optimización en las dos versiones anteriores la conducta racional reside en los cuadrantes Q_II y Q_IV, en nuestra falta de conocimiento, y se diferencian en las formas de abordar ese problema debido a que poseen diferentes concepciones de la racionalidad y la forma en que está se manifiesta: decisiones conscientes con toda la información posible o a través de mecanismos institucionales que generan un orden emergente ante las limitaciones de la cognición individual. Para Žižek, y para el marxismo también, el problema no es la falta de conocimiento, o no tiene por qué serlo, sino la ideología derivada de las instituciones que dominan la sociedad. Nos centraremos en Žižek, su forma de entender lo que es la creencia, las instituciones, el conocimiento, etc. Veremos también cómo y por qué el esquema anterior no nos sirve.
Q_I: Sí que existiría la posibilidad de un conocimiento de la representación que nos hacemos de la realidad, pero estaríamos limitados por esa capacidad representativa. En cierto modo esto estaría en consonancia con algunos de los argumentos de Taleb en “The Black Swan”. Esta representación de lo real no tendría una correspondencia con «lo real», en el sentido lacaniano, tan importante para Žižek, y en el que no entraremos para no enredarnos. El posicionamiento ontológico de Žižek no es sin embargo el de un relativismo culturalista en el sentido posmoderno sino es materialista en el sentido de que lo único que existe es materia, las ciencias naturales nos proporcionan explicaciones sobre los fenómenos que estudian y nos dan información valiosa sobre el entorno: la posibilidad de realizar una contabilidad del agua, estimaciones sobre el calentamiento atmosférico y su causalidad etc. Pero es subjetivista en lo que se refiere a la construcción inevitable que hacemos de esa realidad, que debemos interpretar mediante metáforas e incorporar simbólicamente; también es así en cuanto al valor en el sentido económico; en esto no es como el marxismo ortodoxo que defiende una teoría del valor en la que la variable relevante depende del nº de horas incorporadas en el proceso productivo, siendo una teoría objetivizadora.
Otra característica importante del sistema Žižek y que entronca directamente con Q_II y Q_III es que no asigna el mismo lugar al conocimiento que a la creencia, y aquí sí es marxista en un sentido más ortodoxo. Esta disociación entre conocimiento y creencia más el lugar que ocupa lo inconsciente en la manifestación de la creencia hacen que el esquema anterior no sirva. Pasamos a (intentar) explicar por qué. En términos marxistas estaríamos hablando de la teoría del fetichismo de la mercancía complementado con ciertas lecturas hegelianas. Que el lugar de la creencia no coincida con aquello que conocemos es importante porque las decisiones que tomamos y las creencias inconscientes sobre lo que debemos hacer estarían fuertemente correlacionadas. La disociación o no entre lo que conocemos como realidad objetiva mediada simbólicamente (conocimiento científico y técnico) y lo que creemos conscientemente que se corresponde con esa realidad mediada, (i.e. la explicación que creemos como apropiada a ese conocimiento) se plasmaría a través de nuestros actos; éstos a su vez son portadores de creencias inconscientes (tanto en el sentido de no-conscientes como de inconscientes). Estos actos son los que nos hablan de las creencias que practicamos y que están fuertemente afectadas por las instituciones y los hábitos sociales. Pueden ser sintomáticas de creencias de las que no somos conscientes, a veces para justificar la coherencia de nuestra lectura del mundo pero que no redundan en modificaciones conductuales tendentes a modificar nuestra conducta para hacerla acorde con nuestro conocimiento consciente.
Un buen ejemplo sería el de la obesidad: estando obeso es posible que sepas que estás obeso (báscula, espejos), que no te guste estar obeso (sabes de los problemas de salud que acarrea, visión social negativa, dificultades de movimiento), que desees no estarlo y que sin embargo sigas comiendo mal. ¿Por qué no modifican su conducta si saben que están actuando en contra de si mismas? De hecho si analizamos el problema no es sólo una cuestión de hábitos personales sino que entran en juego factores de poder, sociales y económicos (la obesidad en EEUU afecta primeramente a mujeres hispanas, después a mujeres negras, hombres hispanos, hombres negros, etc). Sabemos una cosa y hacemos otra, la creencia (sobre lo que toca hacer) está en lo que hacemos, no en lo que sabemos. Aveces generamos síntomas que intentan enfrentarse a esa disonancia: hacemos dieta, compramos productos light, pero son intentos que no logran modificar nuestra creencia a nivel de hábitos básicos. Los conflictos que generan este tipo de conductas son sintomáticos de las contradicciones que vivimos. Puede parecer un ejemplo tonto desde el punto de vista económico pero es ampliamente extensible: problema ecológico (es exactamente lo mismo, sabemos, queremos, deseamos pero…). la mayor parte del consumismo moderno se basa en la misma lógica (fetichismo de la mercancía a la Žižek). El lugar de la creencia en Žižek estaría en determinada clase de actos que tienen un significado social y son las instituciones las que determinan nuestras creencias en el sentido de lo que toca hacer, muchas veces inconscientemente, en contra de lo que conscientemente sabemos bueno o malo. Así sería posible pensar una cosa y actuar en desacuerdo. Esa dimensión social de la creencia tendría su lectura hegeliana: en la creencia social se incorpora la autoconciencia institucional, sería una forma de manifestarse la lógica de las instituciones en las que estamos inmersos. Un último ejemplo -no de menor importancia- sería el de la explotación de las trabajadoras: los empresarios saben que todas las personas son iguales, desean tratar a todas por igual, pero, a la hora de ser empresarios no sólo tratan a las trabajadoras como cosas, sino que a las de género femenino les pagan menos. No es necesario suponer que los empresarios son gente en si misma malvada, pueden ser generosos filántropos que se compadecen de la miseria humana por una parte y explotadores y discriminadores por otra.
Resumiendo: cuando nos situamos en Q_I la lectura que podríamos hacer ‘a la Žižek’ es que el conocimiento consciente es importante socialmente siempre que a su vez seamos conscientes del desacoplamiento entre aquello que sabemos y aquello que hacemos (debido a lo inconsciente de las creencias sociales incorporadas en las instituciones). En esta lectura la división entre cuadrantes Q_II y Q_III no tendrían mucho sentido y cobrarían un papel completamente distinto que en los dos casos anteriores. Aquí no se trata de gestionar creencias para aproximarlas a la realidad, de generar racionalidad a base de más información sobre el mundo o a base de instituciones que faciliten un orden optimizador para que así podamos tomar decisiones más eficientes sino de la relación que se establece entre conocimiento consciente y creencias conscientes por una parte, y creencias inconscientes manifestadas a través de conductas sociales. Hay tres niveles según Žižek: la posible representación objetiva de lo que son las cosas que coincide con lo que creemos conscientemente que son; nuestra conducta en respuesta a como pensamos que las cosas son; por último la creencia que incorporan esas conductas. En caso de incoherencia es posible sentirse culpable o no dependiendo de si existe una legitimación social en lo que hacemos. Es posible negar Q_I transformando la lectura simbólica de forma que lo que se convierte en una realidad es la creencia, se toma como un dato, como lo hace Gary Becker al buscar una causalidad a cualquier comportamiento ideológico; otro ejemplo todavía mejor sería las distintas actitudes ante el cambio climático: es posible negarlo como hace José María Aznar y proponer que tal cosa no existe, es una forma de acomodar la realidad a las creencias que se tienen. Otra forma más sutil sería la reafirmación de las creencias pese a que los datos sean tozudos: sabemos que existe el cambio climático, es negativo y somos los responsables, pero es posible que, manteniendo nuestras actitudes e instituciones presentes podamos modificar los resultados a nivel global: impuestos, mercados de contaminación y todo lo que se ha dado en llamar crecimiento sostenible. Aquí existe una negación pero opera a otro nivel: no se niega la representación de la realidad que nos ofrece la ciencia sino que ocultamos una parte de los mecanismos causales (a la Taleb) en esa representación y generamos actitudes compensatorias para mitigar esa negación: reciclaje, comer productos ecológicos, vestir ropa de comercio justo… no cambiamos lo fundamental, pero hacemos algo para no sentirnos mal. Es una especie de filatropía ambiental. Primero nos cargamos el planeta y después hacemos algo para no sentirnos culpables. Esto es posible, esta actitud, debido a esa disociación entre lo que creemos por causa de la representación simbólica que hacemos de la realidad y las creencias incorporadas en nuestro actos. En todo esto hay algo de Sistema Cognitivo I y II, de los que hablé en el ANEXO II.
Existe, cuando hablamos del problema ambiental una cuestión a mayores: la imposibilidad de vernos realmente con las consecuencias de nuestros actos dado que esas consecuencias se difieren en el tiempo. Cuando realmente pase lo que ha de pasar (cuyas consecuencias desconocemos por completo) será tarde. Así, sabemos que nos estamos cargando el planeta y nos preocupa realmente el estarnos cargando el planeta; además debido a esa preocupación generamos una serie de conductas tendentes a dar respuesta a esos problemas de los que somos conscientes: Kyoto, reciclaje, promoción de las renovables; pero esos actos nos sirven inconscientemente como excusa, sabemos que no son suficientes; es en nuestros actos donde se incorpora la creencia decisiva, aquella que se deriva de nuestra conducta: “no nos importa lo que le pase al planeta”. Esta última sentencia ha de ser explicada: no es que no nos importe sino que no somos capaces de integrar simbólicamente las consecuencias de nuestros actos. Debido a que funcionamos de una forma determinada nuestras creencias subjetivas están dominadas por nuestros actos cotidianos que son los que nos dicen qué debemos hacer (más allá de adicciones y malas representaciones o atracción por el riesgo). Pese a que sabemos una cosa en el sentido de que conocemos unos datos que se nos dan creemos otra corporalmente en el sentido de aquello que toca hacer: seguir consumiendo, actuando en base a las señales simplificadas que nos envían los precios; competir por los nichos de mercado; crear necesidades y “fidelizar a los consumidores”;… Sabemos que todo esto conduce al desastre pero no somos capaces de actuar de otra forma. Es lo mismo que pasó con la crisis financiera en los últimos años y que también se explica en “The inside job”: “Hay que bailar hasta que la música se detenga”. A lo que Žižek respondería “es imposible dejar de bailar mientras ese ritmo no cese.”
Aquí la crítica Žižekiana consistiría en la necesidad de transformar el marco institucional (democratizar la empresa, por ejemplo) para modificar las creencias sociales (i.e. aquello que sabemos que no sabemos estaría en ese desacoplamiento conocimiento – creencia). Muchas veces habría que tener en cuenta Q_I (i.e. dado que las reservas de agua en España se están agotando hemos de modificar el marco de toma de decisiones para la gestión de recursos hídricos, pero teniendo en cuenta nuestra estructura conocimiento — creencia — conducta no vale sólo una política de incentivos, o una privatización de los recursos…)
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