G^3 (Anexo I)

Ya he dicho algo sobre personas que estudian estruturas. Además en la entrada de hoy del G^3 se habla tembién del entorno como una estructura a ser explotada mediante determinado tipo de reglas. Gigerenzer enfatiza el lado de la heurística, esto es, de las reglas que hemos de seguir para tomar buenas decisiones en ese contexto. Pero el contexto es un entorno capitalizado: hemos invertido tiempo en la redacción de materiales y los hemos ordenado de tal forma que nos sea sencilla la utilización de una heurística sencilla y rápida, esto es, hemos planificado.
Planificar la disposición del entorno, cultivarlo, tiene que ver con esto. Es como un huerta en la somos un pequeño timonel. Es una forma de capitalizar.
Veamos qué nos dice Schumpeter al respecto, que lo tenemos un poco abandonado. Después de haber expuesto las diversas polémicas terminológicas entre los clásicos en torno a aquello que es o no es capital se queja amargamente del tiempo que pierden los economistas en este tipo de disputas. De lo difícil que es llegar a una visión clara de las cosas, incluso entre las mentes más agudas que disponen de los mimbres teóricos para llegar a las concluciones adecuadas (Mill). Entonces se dispone a exponer lo que para él es «capital»:

 El análisis de la decisión económica, que es realmente todo el contenido de lo que estamos acostumbrados a estudiar en la forma particular de una teoría del valor, se puede desarrollar, en su plano más abstracto, a base de cosas sin especificar llamadas “bienes”, sin más propiedades que las de ser deseadas y ser escasas. Pero es natural que, con objeto de abrirnos camino más allá de las generalizaciones más áridas, tomemos de nuestra visión de la realidad otras restricciones más, aplicables a la decisión económica, restricciones implicadas en nuestro “know-how” o, por decirlo menos coloquialmente, en las limitaciones de un determinado horizonte tecnológico, y que permitirán algunas transformaciones de nuestro fondo inicial de bienes e impedirán otras. En cualquier caso, hemos de postular determinadas necesidades y determinados deseos, un determinado horizonte tecnológico, determinados factores ambientales, como la tierra y un personal de concretas cualidades y clases, y un fondo dado de bienes producidos, con los cuales arrancar. Pero aún no basta con eso. Este fondo inicial de bienes no es un montón homogéneo ni amorfo. Sus varias partes se complementan las unas con las otras de un modo que entendemos fácilmente en cuanto que se habla de edificios, equipo, materias primas y bienes de consumo. Algunas de esas partes tiene que estar disponibles antes de que podamos manejar otras; y hay secuencias y retrasos varios entre las acciones económicas que se imponen inapelablemente y restringen ulteriormente nuestras decisiones; y eso ocurre de modos muy diferentes según la composición del fondo o capital inicial con el que hayamos de trabajar. Expresamos [700] esta circunstancia diciendo que la reserva de bienes existente en cualquier momento es una cantidad estructurada, una cantidad que presenta en sí misma relaciones estructurales que configuran en parte el curso ulterior del proceso económico.
Schumpeter, J.A. Historía del Análisis Económico, Tercera parte [economía general, teoría pura], capítulo 5 [capital]; apartado b) [la estructura del capital físico] p. 699. Ed. Ariel, 1994.
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