abstracción con perlas sureñas

En dos meses de posteos he iniciado varias empresas que requieren un trabajo de constancia y reflexión. Me son sumamente interesantes, quizás tengan cierto olor a quijotada. A veces me deprime el no ser capaz de concretar, de “ceñirme a una pregunta”. Tampoco sé si estoy haciendo las cosas bien, mal o regular.

Ayer se me dio por pensar en posibles acotamientos de los asuntos sobre los que estoy trabajando. Siempre que intento un ejercicio semejante se me da en pensar en maquinaria, edificios, prácticas contables, protocolos, disciplinas administrativas, localización empresarial y ofertas, demandas, puntos de focalización de la atención, burbujas… Sabemos que los que predican en hegeliano asignan un papel muy determinado a lo abstracto en su programa; la abstracción es un camino de clarificación y discernimiento. Cuando seguimos estas naturales tendencias nos adentramos en espesuras selváticas en las que sólo puedes planificar el siguiente paso de cada vez. Y es muy posible el perderse.
Me lo estoy tomando con calma, seguiré adelante, pero me conviene pensar sobre cosas más concretas, algo que se pueda llamar TESIS.

G³ (Glimcher intro)

comenzamos con estas palabras la anunciada excursión por el segundo de los elementos que componen G³… {…; Glimcher;…} [aquí bio+ publicacionesgrupo de investigación]. Es el cuerpo como maquinita de engranajes lo que se nos presenta Glimcher en “Decisions, Uncertainty, and the Brain“, con el subtítulo de “The Science of Neuroeconomics“. Me llama la atención que algunos de los economistas que están intentando la traducción conceptual de un enfoque tan novedoso y radical (estoy pensando en tí, Don ross) lo hagan para no modificar en absoluto nada de lo que la Economía Neoclásica (y aledaños) tiene que decirnos. De hecho el mensaje final es bastante curioso: los desarrollos teóricos de la ciencia económica (la micro sobre todo, pero también cierta concepción de la macro) han venido a ser una especie de intuición a priori de aquello que los neurocientíficos están descubriendo que es nuestro cerebro. El cerebro evalúa (inconscientemente) las acciones con respecto a lo que resulta de las consecuencias (en términos hedónicos). El cerebro sería una máquina de calcular sirviéndose de los fielesque suponen el placer y el dolor. Este tipo de desarrollos están principalmente presentes en la obra de Don Ross, que veremos en futuros episodios, ahora nos centraremos en el libro antes citado de Glimcher. Una buena parte del libro se detiene sobre la evolución del conductismo, el concepto de «reflejo» y la explicación bastante repulsiva para este que escribe de experimentos con animales. La reflexología (corriente psicológica encuadrada en el conductismo) ha tenido sus altos y bajos, sus críticas y matizaciones desde hace ya más de un siglo. La tésis fundamental de Glimcher en el libro que nos ocupa es que pese a los complicados modelos empleados por los científicos estudian el funcionamineto cerebral, pese a que no existe neurobiólogo profesional que trabaje con modelos reflexológicos (todos incorporan mecanismos extra-reflejos como los osciladores, modos de organización jerárquica, y la reaferencia «reafference»), en la práctica la mayor parte de los neurobiólogos cuando piensa sobre cómo el sistema nervioso produce determinadas conductas las ideas reflexológicas están profundamente inscritas en los modelos explicativos usados para describir esos fenómenos.
  • Un reflejo.
Sherringtonfue el pionero en este tipo de consideraciones conductistas. Glimcher recurre a él para la definición de aquello que es un felejo: “A ‘reflex’ can be diagrammatized as an animal reacting to a ‘field’ containning it. Animal and field are of one category,… they are machines which interact –a point taken by Descartes.”
Seríamos marionetas movidas por estímulos que proceden de un entorno determinado. El concepto de «reflejo» introduce tres estructuras separadas: un órgano efector (por ejemplo células musculares); un patrón de conducción nervioso o conductor; un órgano iniciador o receptor en el que la reacción comienza. Son estudiadas las reacciones del conductor, o cuando menos dos células nerviosas, una conectada con el el receptor y la otra con el efector. Glimcher incluirá el receptor como parte del sistema nervioso realizando la misma consideración para el resto de la estructura encadenada conocida como arco reflejo (receptor, conductor y efector).
El arco reflejo es el mecanismo conjunto del sistema nervioso cuando el sistema es considerado en su función integradora. La unidad de reacción en cuanto a su integración nerviosa es el reflejo, siendo todo reflejo una reacción integradora mientras que no existe acción nerviosa de tipo reflejo que constituya un acto completo de integración. [viene en “Decisions, uncertainty,…” p. 61]

apuntes sobre lo ajeno

Estoy preparando algo para continuar con la entrada anterior (Función y Forma); pero me puede llevar algún tiempo. En breve continuaré con G³ comenzando la introducción de la obra de Glimcher. Seguramente hablaremos de Don Ross, un poco más de plasticidad, y de muchos psicólogos del siglo XX, fundamentalmente conductistas. 
Mientras tanto aquí dejo para quien interese un par de entredas que tiene que ver (remotamente) con todo esto:
  • Bryan escribe sobre “Materialismo, forma y propósito“. Expone su postura sobre aquello que es la forma desde el punto de vista de su materialismo. Considera el propósito, (la intencionalidad), como una propiedad emergente equivalente a las que presenta el agua respecto de las de los elementos que la componen (idem de la conciencia, de la que deberíamos hablar algún día). Le disgustan los argumentos teleológicos y de causalidad formal por la desigualdad que suponen desde el punto de vista ontológico.
  • Eric nos ofrece un ejemplo (on seeing oneself as instrument of fate) de irracionalidad económica consciente (o algo así) por parte de un agente económico debido a los sentimientos morales del mismo; un sentimiento de culpa que no se corresponde con la culpa: el agente no es culpable pero debido a que participa de eventos gravosos para un tercero se siente así. El ejemplo está sacado de A. Smith. Mi interpretación es que al ser uno agente de la desgracia ajena no causándola, existe entonces una transferencia desde la carga que supone la culpa sentida a la expiación que supone la recompensa monetaria como acto expiatorio. Lo cual me ha hecho pensar en la dimensión simbólica que incorporan muchos actos económicos. Pero existe otra vía para pensar sobre ese ‘piacular’ del que nos habla Smith, que sería el ‘expiar’ castellano, mediante la consideración de otro tipo de transferencia simbólica de la carga de una culpa imaginaria. Es el caso del ‘chivo expiatorio’, otra forma nada racional de enfrentarse con la culpa. Me recuerda a Rodrigo Rato (y a MAFO).

Notas I

En “El sublime objeto de la ideología“, Buenos Aires : Paidós, 2001, (1989 primera edición inglesa) al comienzo del libro hay una extensa introducción a alguna de las ideas más importantes de Zizek por Ernesto Laclau. En un determinado momento habla de la concepción del sujeto:

La reducción del sujeto a sustancia esla proposición central de la filosofía de Spinoza, y ha sido adoptada como estandarte por algunas corrientes marxistas como el althusserianismo (“la historía es un proceso sin sujeto”). Todo objetivismo radical sólo puede afirmarse mediante esta esta reducción. […] este esencialismo de la sustancia se ha planteado habitualmente como la única alternativa al esencialismo del sujeto, que afirmaría la plenitud y positividad de este último. Pero la reintroducción que hace Zizek de la categoría de sujeto lo prova de toda sustancialidad: “si la esencia no está en si misma dividida, si –en el movimiento de enajenación externa- no se percibe a si misma como un enete ajeno entonces no se puede establecer la propia diferencia esencia / apariencia. Esta autofisura de la esencia significa que la esencia es ‘sujeto’ y no sólo ‘sustancia’. Para decirlo de manera más simple, ‘sustancia’ es la esencia en la medida en que se refleja, en el mundo de la apariencia, en la actividad fenoménica, y ‘sujeto’ es la ‘sustancia’ en la medida en que está dividido y tiene una vivencia de si mismo como de un ente ajeno, positivamente dado.

Podríamos decir, paradójicamente, que sujeto es precisamente la sustancia en la medida en que tiene la viviencia de sí mismo como sustancia (es decir, como un ente ajeno, dado, externo y positivo que existe en si mismo). ‘sujeto’ no es más que el nombre de esa distancia interior de la “sustancia” hacia si misma, el nombre de ese lugar vacío desde que la sustancia se percibe a sí misma como algo ajeno”.

[…] Hay sujeto porque la sustancia -objeto- no logra constituirse plenamente; la ubicación del objeto es la de una fisura en el centro mismo de la estructura. El debate tradicional entorno a la relación entre agente y estructura queda así fundamentalmente desplazado puesto que el tema ya no es un problema de autonomía, de determinismo vs libre arbitrio, en el que dos agentes plenamente constituídos como “objetividades” se limitan mutuamente. por el contrario, el sujeto surge como resultado del fracaso de la sustancia en el proceso de su autoconstitución.

función y forma

Sin quererlo me he visto obligado a atender a alguna de las cosas que suceden en el continente Americano. Existen en México inquietos movimientos populares que están recurriendo a la reinvención del pasado para intentar cambiar su presente. Hace unos días atendí a una conferencia youtube a ser impartida por Anselm Jappe en San Cristobal de las Casas. Finalmente Jappe no pudo asistir por lo que un profesor allí presente dio lectura a un escrito enviado por Anselm. La conferencia fue colgada en youtube por la API (Agencia de Prensa India). Después abrí el Google Earth para pasearme por San Cristobal, Chiapas, Oaxaca (segundo hogar de un buen amigo), y finalmente la Baja California. Para alcanzar perspectiva me alejé y roté la tierra de forma que en el mismo plano pudiera alcanzar a ver desde San Francisco hasta San Cristobal.

Todo esto no tiene nada que ver (aparentemente) con lo que quiero hacer hoy salvo quizás la posibilidad de mentar a los mexicans. Hoy quería desarrollar una ocurrencia que tuve ayer después de ir a ver “This must be the place“, (recomendable). Decía un querido profesor mío de micro que lo que no se te ocurra un viernes por la noche mientras ves una película de Bruce Willis (en Arma Letal para más señas) no se te ocurrirá jamás (relatando una experiencia propia sobre el significado del signo de una derivada segunda); yo debo conformarme con Sean Penn un lunes por la tarde pero quizás todo sea cuestión de biorritmos. Pues bien, salía de la película y comencé a pensar en Postone. He comenzado “Tiempo, trabajo y dominación social” y una de las cosas que más me ha llamado la atención es su énfasis en las distinciones de lo histórico y lo transhistórico a la hora de categorizar. La introducción que realiza sobre el pensamiento de Marx me está gustando mucho. Entonces di en pensar en el cuadro lógico sobre lo cogniscible y la conciencia: 
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| LO Q SABEMOS Q SABEMOS        |        LO Q SABEMOS Q NO SABEMOS |
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| LO Q NO SABEMOS Q SABEOS    | LO Q NO SABEMOS Q NO SABEMOS     |
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para completar la merienda me vino a la mente algo sobre lo que he vuelto estos días: “The future of Hegel: Plasticity, Temporality, Dialectic“, un artículo de Catherine Malabou en Hypatia en el que hace un resumen de la que fue su tésis doctoral, dirigida por Derrida. Es un artículo que me encanta por la forma que tiene de desplegar metodología (de conducirse) la Malabou. Definiendo primero la forma de definir, después aquello que es plasticidad, después la dialéctica como una forma de plasticidad, para finalmente ponerse a trabajar sobre la relación entre plasticidad y temporalidad. Cuando, en la anterior entrada intenté entender cada una de las formas de racionalidad mediante el cuadro anterior lo hice primero respecto de dos conceptos muy determinados de racionalidad para depsués intentar aplicarle una Zizek. el problema con Zizek surgía debido a la forma en que relaciona conciencia y saber, distinto de conocimiento. Pero realmente no se aplicó al cuadro ningún concepto de racionalidad en ese caso. En caso de haberla es como si hubiera distintas racionalidades en juego, no una que privilegie un cuadrante sino varias que se interrelacionan (en contradicción o complementariedad) en cada uno de los cuadrantes. Hubo muchas cosas de las que soy consciente que me quedaron en el tintero que debería siquiera apuntar. Es la inseguridad del que no sabe bien dónde se mete. Malabou recurre a una cita de Cangilhem para explicarnos la forma en la que debemos trabajar con conceptos; la cita me encanta y paso a reproducirla por enésima vez en esta ocasión citándome a mi mismo:
“In order to develop a concept, it is important to vary both its corresponding extension and its intelligibility. Canguilhem recommends generalizing the concept by incorporating its exceptions.
It is to export it outside its original domain using it as a model giving it the function of a form.”
En este caso nuestro concepto es el de racionalidad económica. El cuadro lógico nos servía para categorizar, así las distinas formas de racionalidad estudiadas encontraban lugares distintos. En el primer caso (neoclásica y aledaños) nos centramos en el primer cuadrante y obtenemos debido a ella una serie de postulados añadidos: maximización en varios ámbitos: recogida de información y capacidad de cómputo mediante un uso consciente. Existe una variane (Glincher) que no solitica conciencia y que veremos más adelante. En el segundo caso (hayekiana y aledaños) domina el enfoque satisfactor (Simon) en lo tocante a lo cognitivo y la racionalidad presentada no demanda demasiado: un buen diseño institucional (estructura). Los requisitos, de acuerdo con el entorno al que remite esta forma de racionalidad, tienen que ver con el ámbito de actuación de las formas que la hacen trabajar. Su entorpecimiento no tiene sólo consequencias económicas sino también políticas. Por último el marxismo a la Zizek no entiende la racionalidad como un ámbito de afirmación similar dado que el sentido de las tensiones aportadas por las razones a tener en cuenta en lo económico se encuentran escindidas, por una parte (la racionalidad de lo institucional –las razones a las que responde- ejerce un dominio sobre otro tipo de racionalidad siendo, en lenguaje Zizekiano, un tipo de excrecencia de la primera: la presente en las razones a las que responde el sujeto de lo consciente / inconsciente). Y por otra aquí existe la necesidad de trazar una forma temporal que diferencie lo histórico de lo transhistórico, para mediante la temporalidad darle la fución de una forma. Es por ello que las dos primeras concepciones tienen una noción de lo óptimo en cuanto a un tipo de racionalidad a ser afirmada, mientras que esta última renuncia a dibujar un óptimo racional o cuando menos encuentra lo racional como conflictivo, necesario y peligroso. Lo que en las dos primeras formas son impedimentos a la racionalidad en esta última no tienen por qué serlo, pueden bien ser formas pasa su transformación.
Para trabajar con la racionalidad a la Zizek nos proponemos aplicar al cuadro de lo cognoscible la dimensión de capitalización entendiéndolo en la forma que lo hace Schumpeter, recordemos: 
El análisis de la decisión económica, que es realmente todo el contenido de lo que estamos acostumbrados a estudiar en la forma particular de una teoría del valor, se puede desarrollar, en su plano más abstracto, a base de cosas sin especificar llamadas “bienes”, sin más propiedades que las de ser deseadas y ser escasas. Pero es natural que, con objeto de abrirnos camino más allá de las generalizaciones más áridas, tomemos de nuestra visión de la realidad otras restricciones más, aplicables a la decisión económica, restricciones implicadas en nuestro “know-how” o, por decirlo menos coloquialmente, en las limitaciones de un determinado horizonte tecnológico, y que permitirán algunas transformaciones de nuestro fondo inicial de bienes e impedirán otras. En cualquier caso, hemos de postular determinadas necesidades y determinados deseos, un determinado horizonte tecnológico, determinados factores ambientales, como la tierra y un personal de concretas cualidades y clases, y un fondo dado de bienes producidos, con los cuales arrancar. Pero aún no basta con eso. Este fondo inicial de bienes no es un montón homogéneo ni amorfo. Sus varias partes se complementan las unas con las otras de un modo que entendemos fácilmente en cuanto que se habla de edificios, equipo, materias primas y bienes de consumo. Algunas de esas partes tiene que estar disponibles antes de que podamos manejar otras; y hay secuencias y retrasos varios entre las acciones económicas que se imponen inapelablemente y restringen ulteriormente nuestras decisiones; y eso ocurre de modos muy diferentes según la composición del fondo o capital inicial con el que hayamos de trabajar. Expresamos [700] esta circunstancia diciendo que la reserva de bienes existente en cualquier momento es una cantidad estructurada, una cantidad que presenta en sí misma relaciones estructurales que configuran en parte el curso ulterior del proceso económico. 
CON UNAS RESTRICCIONES (a desarrollar en en futuro) SOBRE LA ONTOLOGÍA DE LOS ELEMENTOS QUE PARTICIPAN.
Ellos es debido a que no es posible recurrir únicamente a la dimensión que pueda aportar la capitalización a nuestro cuadro, el hecho de que la racionalidad se encuentre escindida se debe a la concepción dialéctica de la dinámica que se presupone al proceso. Para ello consideraremos una visión desde la plasticidad de los procesos al modo en que lo hace Catherine Malabou.

g³: Bailar hasta que la música cese (largo)

Esta entrada va como conclusión de la primera parte de G³, la referida a gigerenzer en la que también, como complemento, hemos tenido en cuenta a Vernon Smith. Estas conclusiones tienen en cuenta la confrontación de la visión de esta gente con una interpretación propia (asimilada) del papel de la creencia en Žižek. En una conferencia (que está en youtube y de la que ahora no dispongo referencia) camarada Žižek nos da un curso acelerado de lógica. Para ello recurre a la teoría de lo cognoscible según Rumsfled(si, el ex-secretario de defensa) en la que éste indica las razones para una intervención militar de Irak. 

Nos dice Rumsfeld que existen razones basadas en cosas que sabemos (Sadam tiene armas de destrucción masiva), cosas que sabemos que no sabemos (la cantidad de esas armas que posee) y cosas que no sabemos que no sabemos (esto es, lo completamente incognoscible, aquello que más nos atemoriza: podría tener armas nucleares). Ante la teoría del conocimiento Rumsfeldiana responde Žižek que en esa combinación lógica [en inglés {know knows; know unknows; unknows unknows}] falta un elemento {unknows knows}, esto es, aquello que no sabemos que sabemos, o, dicho de otra forma, el saber no consciente en nostros, detro del cual está el inconsciente. El esquema de las posibilidades de conocimiento y conciencia del mismo sería así: 
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| LO Q SABEMOS              | LO Q SABEMOS                        |
| Q SABEMOS (Q_I)           | Q NO SABEMOS (Q_II)             |
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| LO Q NO SABEMOS        |   LO Q NO SABEMOS              |
| Q SABEMOS(Q_III)          |  Q NO SABEMOS (Q_IV)          |
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En la wikinos lo explican asi. Este esquema nos puede ser muy útil a los economistas para localizar nuestras principales dificultades a la hora de integrar en nuestros esquemas teóricos la relación entre el conocimiento, entorno, instituciones, racionalidad y creencia. (Precisamente los temas que me interesan so much). Primero repasaremos cada uno de los cuadrantes indicando su relación con los esquemas en los que se basa la economía neoclásica versión Arrow (al que dedicamos el primer post de esta serie), para después introducir la interpretación que se haría de los mismos si nos ponemos las lentes teóricas de V. Smith y en cierta medida de Gigerenzer.
  • PARA LA ECONOMÍA NEOCLÁSICA Y ALEDAÑOS.
Q_I: En la economía neoclásica de equilibrio general nos encontramos aquí y en ninguna otra parte. Lo decisivo para las decisiones tomadas por los agentes económicos (individuos y empresas) sería el conocimiento consciente que poseen; la racionalidad cumple un papel garantista en el sentido de que la coherencia que implica sirve de correa de transmisión entre preferencias, conocimiento y maximización. Las desviaciones respecto de este modelo serían consecuencia de fallos de mercado (concentración de poder, mercados incompletos, principalmente: Sería Arrow 86, con el que comenzamos esta serie G³). Las instituciones óptimas serían aquellas que permiten que este tipo de racionalidad, asociada al conocimiento consciente, fuese lo más amplia posible: el propósito de las políticas económicas y los marcos institucionales sería maximizar Q_I a costa de los otros cuadrantes.
Q_II: Me resulta más difícil interpretar este cuadrante pero quizás sea el más importante desde un punto de vista epistemológico para la teoría económica de las últimas décadas –no lo sé-. Lo identifico con todo aquello que tiene que ver con el cálculo de probabilidades y el bayesianismo. Existe una teoría del conocimiento en economía que construye en base a Teoría Bayesiana, algunos de los cuales defienden incluso que positivamente el sujeto económico construye efectivamente así sus expectativas. Consistiría en la recolección de datos pasados para la inferencia futura. en ese sentido sería posible la construcción de un mapa de lo desconocido: sería una especie de dominación de los eventos por venir. Es una ampliación del marco anterior introduciendo el riesgo como algo que puede ser dominado.
Q_III: no tendría espacio en este tipo de concepciones.
Q_IV: Lo completamente desconocido, que se suele denominar “incertidumbre en el sentido de Knight” ha sido largamente olvidado pese a que fue tratado por Hayek y por Keynes. Hay quien culpa a Samuelson y a Arrow de ese dejar de lado. Recientemente se ha puesto de moda siendo importante señalar que existen teóricos que defienden la posibilidad de dominar, o domesticar ciertos aspectos de la incertidumbre, de reducirla o minorar sus potenciales efectos negativos mediante regulación. 
  • PARA HAYEKIANOS Y ALEDAÑOS (en nuestro caso hablamos ahora de Gigerenzer y Smith).
Q_I: No cumple un papel fundamental en la emergencia de un orden racional. Tiene su lugar positivo en la dinámica económica cuando ocupa su sitio; no se debe intentar que sea protagonista. Todo intento de decisión económica basada en este tipo de racionalidad consciente que sobrepase el marco local resulta en catástrofe. Las instituciones adecuadas son aquellas que permiten la coordinación social sin el recurso excesivo a Q_I.
Para esta clase de concepciones no es preciso que coincidan creencia y realidad. Puede ser que los agenes piensen que están haciendo una cosa cuando en realidad están haciendo otra y resultar todo ello en resultados óptimos.
Q_II: en este caso es donde nos es más útil Gigerenzer: su énfasis en el frecuentismo y su rechazo del bayesianismo son coherentes con este tipo de visiones en las que el conocimiento local se basta, e incluso existen situaciones en las que “menos es más” desde el punto de vista de la información relevante para la toma de decisiones. Se plantea la posible gestión del conocimiento tanto consciente como inconsciente. En el caso del conocimiento consciente lo importante seria la identificación de pocas variables altamente relevantes para la toma de decisiones en contexto de racionalidad ecológica limitada, en el sentido de escasez de tiempo y capacidades. Con respecto al enfoque anterior en este caso cobra especial importancia el entorno en el que se toma la decisión existiendo la posibilidad de “cultivar” ese entorno para la toma de decisiones. En el enfoque bayesiano toda la información es relevante y cuanto más mejor; evidentemente es importante el entorno pero no en el mismo sentido que en el de Gigerenzer, para el que lo relevante es la estructura informativa de ese entorno. Supongo que todo es más complejo de lo que yo lo estoy exponiendo aquí pero estas son, de momento, las conclusiones que puedo sacar.
Q_III: En este caso sí es significativo el papel de lo no-consciente. Lo racional del sistema económico estaría en el orden emergente derivado de las instituciones en funcionamiento por lo que existe, si, un saber que no se sabe, una generación de información que determina resultados ordenados y que poseen una racionalidad económica que puede ser descubierta mediante la ciencia económica, pero que no precisa de conciencia. Los ejemplos serían las fuerzas presentes en la oferta y la demanda que tienden hacia un equilibrio o la igualación de las productividades marginales sin el concurso consciente de los agentes en esos procesos. Además están los mecanismos de toma de decisiones óptimas y que poseen un tipo de racionalidad ecológica en el sentido de Gigerenzer. Muchos agentes toman decisiones óptimas mediante reglas estilo «fast and frugal» sin ser conscientes de que las están utilizando: sería el ejemplo del jugador de rugby que intercepta la pelota ovalada mientras corre. Además se defiende la posibilidad del diseño consciente de mecanismos no conscientes para la toma de decisiones: es una de las cosas en las que trabaja Gigerenzer: muchos de esos mecanismos óptimos son no conscientes debido a que nuestro sistema cognitivo los ha integrado como automatismos (sobre esto veremos más cosas cuando entremos al trapo con Glimcher)
Q_IV: Lo totalmente desconocido. Aquí, hasta donde yo sé, los hayekianos respetan totalmente el sentido dado por Knight a lo incierto: aquello que es totalmente inesperado y por lo tanto inmanejable: no es posible hacer nada al respecto, sólo ser conscientes de ello. Existe un libro de Taleb “The black swan” que trata este tema y que me resulta completamente ignoto. Pero me interesa porque no sólo trata de la incertidumbre sino también del conocimiento como ilusión: muchas veces pesamos que sabemos cosas cuando realmente no es así, sino que se trata de ilusiones. 
  • ESE MARXISMO QUE TANTO ME GUSTA. (Žižek)
El gran problema para la optimización en las dos versiones anteriores la conducta racional reside en los cuadrantes Q_II y Q_IV, en nuestra falta de conocimiento, y se diferencian en las formas de abordar ese problema debido a que poseen diferentes concepciones de la racionalidad y la forma en que está se manifiesta: decisiones conscientes con toda la información posible o a través de mecanismos institucionales que generan un orden emergente ante las limitaciones de la cognición individual. Para Žižek, y para el marxismo también, el problema no es la falta de conocimiento, o no tiene por qué serlo, sino la ideología derivada de las instituciones que dominan la sociedad. Nos centraremos en Žižek, su forma de entender lo que es la creencia, las instituciones, el conocimiento, etc. Veremos también cómo y por qué el esquema anterior no nos sirve.
Q_I: Sí que existiría la posibilidad de un conocimiento de la representación que nos hacemos de la realidad, pero estaríamos limitados por esa capacidad representativa. En cierto modo esto estaría en consonancia con algunos de los argumentos de Taleb en “The Black Swan”. Esta representación de lo real no tendría una correspondencia con «lo real», en el sentido lacaniano, tan importante para Žižek, y en el que no entraremos para no enredarnos. El posicionamiento ontológico de Žižek no es sin embargo el de un relativismo culturalista en el sentido posmoderno sino es materialista en el sentido de que lo único que existe es materia, las ciencias naturales nos proporcionan explicaciones sobre los fenómenos que estudian y nos dan información valiosa sobre el entorno: la posibilidad de realizar una contabilidad del agua, estimaciones sobre el calentamiento atmosférico y su causalidad etc. Pero es subjetivista en lo que se refiere a la construcción inevitable que hacemos de esa realidad, que debemos interpretar mediante metáforas e incorporar simbólicamente; también es así en cuanto al valor en el sentido económico; en esto no es como el marxismo ortodoxo que defiende una teoría del valor en la que la variable relevante depende del nº de horas incorporadas en el proceso productivo, siendo una teoría objetivizadora.
Otra característica importante del sistema Žižek y que entronca directamente con Q_II y Q_III es que no asigna el mismo lugar al conocimiento que a la creencia, y aquí sí es marxista en un sentido más ortodoxo. Esta disociación entre conocimiento y creencia más el lugar que ocupa lo inconsciente en la manifestación de la creencia hacen que el esquema anterior no sirva. Pasamos a (intentar) explicar por qué. En términos marxistas estaríamos hablando de la teoría del fetichismo de la mercancía complementado con ciertas lecturas hegelianas. Que el lugar de la creencia no coincida con aquello que conocemos es importante porque las decisiones que tomamos y las creencias inconscientes sobre lo que debemos hacer estarían fuertemente correlacionadas. La disociación o no entre lo que conocemos como realidad objetiva mediada simbólicamente (conocimiento científico y técnico) y lo que creemos conscientemente que se corresponde con esa realidad mediada, (i.e. la explicación que creemos como apropiada a ese conocimiento) se plasmaría a través de nuestros actos; éstos a su vez son portadores de creencias inconscientes (tanto en el sentido de no-conscientes como de inconscientes). Estos actos son los que nos hablan de las creencias que practicamos y que están fuertemente afectadas por las instituciones y los hábitos sociales. Pueden ser sintomáticas de creencias de las que no somos conscientes, a veces para justificar la coherencia de nuestra lectura del mundo pero que no redundan en modificaciones conductuales tendentes a modificar nuestra conducta para hacerla acorde con nuestro conocimiento consciente.
Un buen ejemplo sería el de la obesidad: estando obeso es posible que sepas que estás obeso (báscula, espejos), que no te guste estar obeso (sabes de los problemas de salud que acarrea, visión social negativa, dificultades de movimiento), que desees no estarlo y que sin embargo sigas comiendo mal. ¿Por qué no modifican su conducta si saben que están actuando en contra de si mismas? De hecho si analizamos el problema no es sólo una cuestión de hábitos personales sino que entran en juego factores de poder, sociales y económicos (la obesidad en EEUU afecta primeramente a mujeres hispanas, después a mujeres negras, hombres hispanos, hombres negros, etc). Sabemos una cosa y hacemos otra, la creencia (sobre lo que toca hacer) está en lo que hacemos, no en lo que sabemos. Aveces generamos síntomas que intentan enfrentarse a esa disonancia: hacemos dieta, compramos productos light, pero son intentos que no logran modificar nuestra creencia a nivel de hábitos básicos. Los conflictos que generan este tipo de conductas son sintomáticos de las contradicciones que vivimos. Puede parecer un ejemplo tonto desde el punto de vista económico pero es ampliamente extensible: problema ecológico (es exactamente lo mismo, sabemos, queremos, deseamos pero…). la mayor parte del consumismo moderno se basa en la misma lógica (fetichismo de la mercancía a la Žižek). El lugar de la creencia en Žižek estaría en determinada clase de actos que tienen un significado social y son las instituciones las que determinan nuestras creencias en el sentido de lo que toca hacer, muchas veces inconscientemente, en contra de lo que conscientemente sabemos bueno o malo. Así sería posible pensar una cosa y actuar en desacuerdo. Esa dimensión social de la creencia tendría su lectura hegeliana: en la creencia social se incorpora la autoconciencia institucional, sería una forma de manifestarse la lógica de las instituciones en las que estamos inmersos. Un último ejemplo -no de menor importancia- sería el de la explotación de las trabajadoras: los empresarios saben que todas las personas son iguales, desean tratar a todas por igual, pero, a la hora de ser empresarios no sólo tratan a las trabajadoras como cosas, sino que a las de género femenino les pagan menos. No es necesario suponer que los empresarios son gente en si misma malvada, pueden ser generosos filántropos que se compadecen de la miseria humana por una parte y explotadores y discriminadores por otra.
Resumiendo: cuando nos situamos en Q_I la lectura que podríamos hacer ‘a la Žižek’ es que el conocimiento consciente es importante socialmente siempre que a su vez seamos conscientes del desacoplamiento entre aquello que sabemos y aquello que hacemos (debido a lo inconsciente de las creencias sociales incorporadas en las instituciones). En esta lectura la división entre cuadrantes Q_II y Q_III no tendrían mucho sentido y cobrarían un papel completamente distinto que en los dos casos anteriores. Aquí no se trata de gestionar creencias para aproximarlas a la realidad, de generar racionalidad a base de más información sobre el mundo o a base de instituciones que faciliten un orden optimizador para que así podamos tomar decisiones más eficientes sino de la relación que se establece entre conocimiento consciente y creencias conscientes por una parte, y creencias inconscientes manifestadas a través de conductas sociales. Hay tres niveles según Žižek: la posible representación objetiva de lo que son las cosas que coincide con lo que creemos conscientemente que son; nuestra conducta en respuesta a como pensamos que las cosas son; por último la creencia que incorporan esas conductas. En caso de incoherencia es posible sentirse culpable o no dependiendo de si existe una legitimación social en lo que hacemos. Es posible negar Q_I transformando la lectura simbólica de forma que lo que se convierte en una realidad es la creencia, se toma como un dato, como lo hace Gary Becker al buscar una causalidad a cualquier comportamiento ideológico; otro ejemplo todavía mejor sería las distintas actitudes ante el cambio climático: es posible negarlo como hace José María Aznar y proponer que tal cosa no existe, es una forma de acomodar la realidad a las creencias que se tienen. Otra forma más sutil sería la reafirmación de las creencias pese a que los datos sean tozudos: sabemos que existe el cambio climático, es negativo y somos los responsables, pero es posible que, manteniendo nuestras actitudes e instituciones presentes podamos modificar los resultados a nivel global: impuestos, mercados de contaminación y todo lo que se ha dado en llamar crecimiento sostenible. Aquí existe una negación pero opera a otro nivel: no se niega la representación de la realidad que nos ofrece la ciencia sino que ocultamos una parte de los mecanismos causales (a la Taleb) en esa representación y generamos actitudes compensatorias para mitigar esa negación: reciclaje, comer productos ecológicos, vestir ropa de comercio justo… no cambiamos lo fundamental, pero hacemos algo para no sentirnos mal. Es una especie de filatropía ambiental. Primero nos cargamos el planeta y después hacemos algo para no sentirnos culpables. Esto es posible, esta actitud, debido a esa disociación entre lo que creemos por causa de la representación simbólica que hacemos de la realidad y las creencias incorporadas en nuestro actos. En todo esto hay algo de Sistema Cognitivo I y II, de los que hablé en el ANEXO II.
Existe, cuando hablamos del problema ambiental una cuestión a mayores: la imposibilidad de vernos realmente con las consecuencias de nuestros actos dado que esas consecuencias se difieren en el tiempo. Cuando realmente pase lo que ha de pasar (cuyas consecuencias desconocemos por completo) será tarde. Así, sabemos que nos estamos cargando el planeta y nos preocupa realmente el estarnos cargando el planeta; además debido a esa preocupación generamos una serie de conductas tendentes a dar respuesta a esos problemas de los que somos conscientes: Kyoto, reciclaje, promoción de las renovables; pero esos actos nos sirven inconscientemente como excusa, sabemos que no son suficientes; es en nuestros actos donde se incorpora la creencia decisiva, aquella que se deriva de nuestra conducta: “no nos importa lo que le pase al planeta”. Esta última sentencia ha de ser explicada: no es que no nos importe sino que no somos capaces de integrar simbólicamente las consecuencias de nuestros actos. Debido a que funcionamos de una forma determinada nuestras creencias subjetivas están dominadas por nuestros actos cotidianos que son los que nos dicen qué debemos hacer (más allá de adicciones y malas representaciones o atracción por el riesgo). Pese a que sabemos una cosa en el sentido de que conocemos unos datos que se nos dan creemos otra corporalmente en el sentido de aquello que toca hacer: seguir consumiendo, actuando en base a las señales simplificadas que nos envían los precios; competir por los nichos de mercado; crear necesidades y “fidelizar a los consumidores”;… Sabemos que todo esto conduce al desastre pero no somos capaces de actuar de otra forma. Es lo mismo que pasó con la crisis financiera en los últimos años y que también se explica en “The inside job”: “Hay que bailar hasta que la música se detenga”. A lo que Žižek respondería “es imposible dejar de bailar mientras ese ritmo no cese.”
Aquí la crítica Žižekiana consistiría en la necesidad de transformar el marco institucional (democratizar la empresa, por ejemplo) para modificar las creencias sociales (i.e. aquello que sabemos que no sabemos estaría en ese desacoplamiento conocimiento – creencia). Muchas veces habría que tener en cuenta Q_I (i.e. dado que las reservas de agua en España se están agotando hemos de modificar el marco de toma de decisiones para la gestión de recursos hídricos, pero teniendo en cuenta nuestra estructura conocimiento — creencia — conducta no vale sólo una política de incentivos, o una privatización de los recursos…)