abstracción con perlas sureñas

En dos meses de posteos he iniciado varias empresas que requieren un trabajo de constancia y reflexión. Me son sumamente interesantes, quizás tengan cierto olor a quijotada. A veces me deprime el no ser capaz de concretar, de “ceñirme a una pregunta”. Tampoco sé si estoy haciendo las cosas bien, mal o regular.

Ayer se me dio por pensar en posibles acotamientos de los asuntos sobre los que estoy trabajando. Siempre que intento un ejercicio semejante se me da en pensar en maquinaria, edificios, prácticas contables, protocolos, disciplinas administrativas, localización empresarial y ofertas, demandas, puntos de focalización de la atención, burbujas… Sabemos que los que predican en hegeliano asignan un papel muy determinado a lo abstracto en su programa; la abstracción es un camino de clarificación y discernimiento. Cuando seguimos estas naturales tendencias nos adentramos en espesuras selváticas en las que sólo puedes planificar el siguiente paso de cada vez. Y es muy posible el perderse.
Me lo estoy tomando con calma, seguiré adelante, pero me conviene pensar sobre cosas más concretas, algo que se pueda llamar TESIS.

G³ (Glimcher intro)

comenzamos con estas palabras la anunciada excursión por el segundo de los elementos que componen G³… {…; Glimcher;…} [aquí bio+ publicacionesgrupo de investigación]. Es el cuerpo como maquinita de engranajes lo que se nos presenta Glimcher en “Decisions, Uncertainty, and the Brain“, con el subtítulo de “The Science of Neuroeconomics“. Me llama la atención que algunos de los economistas que están intentando la traducción conceptual de un enfoque tan novedoso y radical (estoy pensando en tí, Don ross) lo hagan para no modificar en absoluto nada de lo que la Economía Neoclásica (y aledaños) tiene que decirnos. De hecho el mensaje final es bastante curioso: los desarrollos teóricos de la ciencia económica (la micro sobre todo, pero también cierta concepción de la macro) han venido a ser una especie de intuición a priori de aquello que los neurocientíficos están descubriendo que es nuestro cerebro. El cerebro evalúa (inconscientemente) las acciones con respecto a lo que resulta de las consecuencias (en términos hedónicos). El cerebro sería una máquina de calcular sirviéndose de los fielesque suponen el placer y el dolor. Este tipo de desarrollos están principalmente presentes en la obra de Don Ross, que veremos en futuros episodios, ahora nos centraremos en el libro antes citado de Glimcher. Una buena parte del libro se detiene sobre la evolución del conductismo, el concepto de «reflejo» y la explicación bastante repulsiva para este que escribe de experimentos con animales. La reflexología (corriente psicológica encuadrada en el conductismo) ha tenido sus altos y bajos, sus críticas y matizaciones desde hace ya más de un siglo. La tésis fundamental de Glimcher en el libro que nos ocupa es que pese a los complicados modelos empleados por los científicos estudian el funcionamineto cerebral, pese a que no existe neurobiólogo profesional que trabaje con modelos reflexológicos (todos incorporan mecanismos extra-reflejos como los osciladores, modos de organización jerárquica, y la reaferencia «reafference»), en la práctica la mayor parte de los neurobiólogos cuando piensa sobre cómo el sistema nervioso produce determinadas conductas las ideas reflexológicas están profundamente inscritas en los modelos explicativos usados para describir esos fenómenos.
  • Un reflejo.
Sherringtonfue el pionero en este tipo de consideraciones conductistas. Glimcher recurre a él para la definición de aquello que es un felejo: “A ‘reflex’ can be diagrammatized as an animal reacting to a ‘field’ containning it. Animal and field are of one category,… they are machines which interact –a point taken by Descartes.”
Seríamos marionetas movidas por estímulos que proceden de un entorno determinado. El concepto de «reflejo» introduce tres estructuras separadas: un órgano efector (por ejemplo células musculares); un patrón de conducción nervioso o conductor; un órgano iniciador o receptor en el que la reacción comienza. Son estudiadas las reacciones del conductor, o cuando menos dos células nerviosas, una conectada con el el receptor y la otra con el efector. Glimcher incluirá el receptor como parte del sistema nervioso realizando la misma consideración para el resto de la estructura encadenada conocida como arco reflejo (receptor, conductor y efector).
El arco reflejo es el mecanismo conjunto del sistema nervioso cuando el sistema es considerado en su función integradora. La unidad de reacción en cuanto a su integración nerviosa es el reflejo, siendo todo reflejo una reacción integradora mientras que no existe acción nerviosa de tipo reflejo que constituya un acto completo de integración. [viene en "Decisions, uncertainty,..." p. 61]

apuntes sobre lo ajeno

Estoy preparando algo para continuar con la entrada anterior (Función y Forma); pero me puede llevar algún tiempo. En breve continuaré con G³ comenzando la introducción de la obra de Glimcher. Seguramente hablaremos de Don Ross, un poco más de plasticidad, y de muchos psicólogos del siglo XX, fundamentalmente conductistas. 
Mientras tanto aquí dejo para quien interese un par de entredas que tiene que ver (remotamente) con todo esto:
  • Bryan escribe sobre “Materialismo, forma y propósito“. Expone su postura sobre aquello que es la forma desde el punto de vista de su materialismo. Considera el propósito, (la intencionalidad), como una propiedad emergente equivalente a las que presenta el agua respecto de las de los elementos que la componen (idem de la conciencia, de la que deberíamos hablar algún día). Le disgustan los argumentos teleológicos y de causalidad formal por la desigualdad que suponen desde el punto de vista ontológico.
  • Eric nos ofrece un ejemplo (on seeing oneself as instrument of fate) de irracionalidad económica consciente (o algo así) por parte de un agente económico debido a los sentimientos morales del mismo; un sentimiento de culpa que no se corresponde con la culpa: el agente no es culpable pero debido a que participa de eventos gravosos para un tercero se siente así. El ejemplo está sacado de A. Smith. Mi interpretación es que al ser uno agente de la desgracia ajena no causándola, existe entonces una transferencia desde la carga que supone la culpa sentida a la expiación que supone la recompensa monetaria como acto expiatorio. Lo cual me ha hecho pensar en la dimensión simbólica que incorporan muchos actos económicos. Pero existe otra vía para pensar sobre ese ‘piacular’ del que nos habla Smith, que sería el ‘expiar’ castellano, mediante la consideración de otro tipo de transferencia simbólica de la carga de una culpa imaginaria. Es el caso del ‘chivo expiatorio’, otra forma nada racional de enfrentarse con la culpa. Me recuerda a Rodrigo Rato (y a MAFO).

Notas I

En “El sublime objeto de la ideología“, Buenos Aires : Paidós, 2001, (1989 primera edición inglesa) al comienzo del libro hay una extensa introducción a alguna de las ideas más importantes de Zizek por Ernesto Laclau. En un determinado momento habla de la concepción del sujeto:
La reducción del sujeto a sustancia esla proposición central de la filosofía de Spinoza, y ha sido adoptada como estandarte por algunas corrientes marxistas como el althusserianismo (“la historía es un proceso sin sujeto”). Todo objetivismo radical sólo puede afirmarse mediante esta esta reducción. [...] este esencialismo de la sustancia se ha planteado habitualmente como la única alternativa al esencialismo del sujeto, que afirmaría la plenitud y positividad de este último. Pero la reintroducción que hace Zizek de la categoría de sujeto lo prova de toda sustancialidad: “si la esencia no está en si misma dividida, si –en el movimiento de enajenación externa- no se percibe a si misma como un enete ajeno entonces no se puede establecer la propia diferencia esencia / apariencia. Esta autofisura de la esencia significa que la esencia es ‘sujeto’ y no sólo ‘sustancia’. Para decirlo de manera más simple, ‘sustancia’ es la esencia en la medida en que se refleja, en el mundo de la apariencia, en la actividad fenoménica, y ‘sujeto’ es la ‘sustancia’ en la medida en que está dividido y tiene una vivencia de si mismo como de un ente ajeno, positivamente dado.

Podríamos decir, paradójicamente, que sujeto es precisamente la sustancia en la medida en que tiene la viviencia de sí mismo como sustancia (es decir, como un ente ajeno, dado, externo y positivo que existe en si mismo). ‘sujeto’ no es más que el nombre de esa distancia interior de la “sustancia” hacia si misma, el nombre de ese lugar vacío desde que la sustancia se percibe a sí misma como algo ajeno”.

[...] Hay sujeto porque la sustancia -objeto- no logra constituirse plenamente; la ubicación del objeto es la de una fisura en el centro mismo de la estructura. El debate tradicional entorno a la relación entre agente y estructura queda así fundamentalmente desplazado puesto que el tema ya no es un problema de autonomía, de determinismo vs libre arbitrio, en el que dos agentes plenamente constituídos como “objetividades” se limitan mutuamente. por el contrario, el sujeto surge como resultado del fracaso de la sustancia en el proceso de su autoconstitución.